WASHINGTON, D.C.- A pesar de las alentadores declaraciones que emergieron después de que el gobierno interino de Honduras y el presidente depuesto Manuel Zelaya llegaran a un acuerdo, todavía existe un ambiente de incertidumbre cuando se habla del futuro de ese país. Es un escenario que hace aún más factible la continuación de la fuerte estrategia de cabildeo en torno a Tegucigalpa que se ha gestado en Washington desde la deposición del mandatario en junio.
Según demuestran documentos de cabildeo en las oficinas de registros públicos del Departamento de Justicia, Senado y Cámara de Representantes, hasta hoy se han invertido más de 600,000 dólares en el cabildeo asociado a Honduras.
Los principales receptores han sido compañías como Chlopak, Leonard, Schechter & Associates; The Corman Group; Orrick, Herrington & Sutcliffe LLP y Vision Americas. Estas dos últimas firmas cuentan, respectivamente, con personal influyente en el área de América Latina, como Lanny Davis, ex consejero legal del Presidente Bill Clinton y Roger Noriega, ex secretario de Asuntos Hemisféricos.
En el lado de los clientes figuran el actual gobierno liderado por Roberto Micheletti, además de empresas privadas como la Asociación Hondureña de Maquiladores y el Consejo Empresarial de América Latina, Capítulo Honduras. Sin embargo, es el gobierno de facto de ese país el que ha gastado la suma más contundente de dinero: cerca de 300,000 dólares para Chlopak, Leonard, Schechter & Associates.
La compañía declaró estar representando los intereses hondureños y desarrollando un trabajo relacionado con "el consejo sobre diferentes necesidades comunicacionales", entre las que se encontraban reuniones con oficiales, discursos públicos, entrevistas con medios de comunicación, etc.
En el caso de las otras firmas, los registros ofrecen detalles más específicos. "Representando a una organización de negocios hondureña, se proveen hechos relacionados con la remoción del señor Zelaya", dice la declaración de Orrick, Herrington & Sutcliffe LLP, así como "la política exterior estadounidense asociada a la remoción de Zelaya de Honduras".
En la lista de entidades incluidas en los objetivos de cabildeo figuraron la Cámara de Representantes, el Senado y el Departamento de Estado y el Consejo de Seguridad Nacional. Los registros no muestran una lista de las reuniones ni sus participantes.No obstante, medios de comunicación estadounidenses informaron sobre diversas reuniones y documentos que circulaban en el Capitolio. Al parecer, uno de los encuentros habría contado con la asistencia de ocho senadores, quienes se habrían reunido con Noriega.
"Este cabildeo es muy parecido a lo que ocurría durante la Guerra Fría, incluso con la gente involucrada. Los montos no son los mismos, eso sí", explica Michael Shifter, vicepresidente del Diálogo Interamericano.
"Es algo básicamente ideológico, animado por un rechazo a Chávez. Hasta el momento este tipo de acciones complicaron el panorama político y no fueron constructivas para Honduras. Si su objetivo era complicar la política para el retorno de Zelaya, lo consiguieron."
Christopher Sabatini, director de política del Consejo de las Américas, coincidió con esta visión. "Lamentablemente ha sido dinero muy bien gastado si apoyas el gobierno de facto. Todo lo que se ha logrado es impedir una resolución de este problema y le ha dado oxígeno a un gobierno que ha probado ser inflexible y no tener voluntad de cooperar", explicó. "Mientras exista una administración de facto en Honduras y un número de empresas que estén de acuerdo con ello, seguirá siendo financiado. Mientras hayan políticos estadounidenses y periodistas que le den eco, persistirán", aseguró.
El cabildeo en Washington comenzó poco tiempo después que Zelaya fuera depuesto del poder, una situación que es probable que se extienda dependiendo de lo que ocurra en Tegucigalpa.
Luego de que la semana pasada ambas partes llegaran a un acuerdo, se han visto desavenencias en la interpretación de lo pactado, principalmente en lo relacionado con la restitución de Zelaya.
Hoy se establecerá la Comisión de Verificación del acuerdo, con la llegada de sus integrantes a Tegucigalpa: el ex presidente chileno Ricardo Lagos, la secretaria de Trabajo estadounidense, Hilda Solís, así como por los hondureños Enrique Reina, por Zelaya, y Arturo Corrales, por Micheletti.