TERCERA Y ÚLTIMA PARTE
TIJUANA, Baja California.— ¿Cuántos días debe una madre ser encarcelada para recuperar a sus hijos? Leticia Esparza pasó 369 y, aun así, es probable que este mes los den en adopción a otra mujer.
Arrestada por haber intentado reingresar a Estados Unidos para estar con su hijos, entre ellos un bebé de un año y medio de nacido, Leticia fue deportada por segunda ocasión. Si lo vuelve a intentar, la prisión será por años.
"Caminé por los cerros y ya de este lado [EEUU] me agarraron. Yo no maté a nadie, no violé, vine a este país para llevarme a mis hijos. Me dieron otro año por el reingreso y ahora sólo porque fui deportada me quieren quitar a mis hijos. ¡No es justo!", platica llorando.
Leticia ha quedado estancada en una barriada de Tijuana, desde donde pelea por recobrar a su familia.
Las autoridades le prometieron que le enviarían a sus hijos a México. Esperó durante meses, pero su desilusión la llevó al intento de llegar hasta ellos de manera ilegal.
No hay cifras oficiales que indiquen cuántas mujeres comparten esta situación, pero en los refugios de mujeres en Tijuana las historias de madres que fueron deportadas y están peleando por no perder a sus hijos son más que frecuentes.
El propio consulado de México en Los Ángeles recibe mensualmente entre tres y cinco casos de madres que han sido deportadas y quieren recuperar a sus hijos.
Asociaciones legales están buscando la manera de conseguir que los jueces no se dejen intimidar por la idea de que un niño cruce una frontera internacional.
"El hecho de que los menores se queden en Estados Unidos no quiere decir que es lo más apropiado para su desarrollo integral. En la mayoría de los casos lo óptimo es que estén con la madre", explicó Mireya Magaña, portavoz de esa representación consular.
El Departamento de Seguridad Interna reportó que entre 1998 y 2007 fueron deportados 108,434 padres de familia, casi todos de origen mexicano.
Esta situación pudiera estar detrás del sorpresivo aumento de mujeres mexicanas que intentan cruzar la frontera, una cifra que en 2008 superó a la de los hombres con 364 mil mujeres emigrantes.
Empleada de una zapatería en la zona centro de Tijuana, María lleva meses esperando por sus tres hijos sin que nada pase. Ya no cree en las promesas y dice que tan pronto reúna el dinero para cubrir los honorarios del "coyote", se arriesgará nuevamente para cruzar la frontera y regresar con su familia.
"Cuando me dijeron que me iban a mandar a mis hijos me busqué una casita buena, pero nomás me dieron atole con el dedo", cuenta María, quien ahora vive en el barrio conocido como El Pato, un reino de pandillas y drogas.
"Aquí no pago mucho y tengo más chance de juntar para el pollero", comenta en tono decidido. Antes de que termine el año, volverá junto a ellos.
DROGAS Y DOLOR
Sentada sobre una pequeña cama con colcha de dibujos animados y rodeada de juguetes infantiles que compra con la esperanza de que alguno de sus hijos juegue con ellos, Leticia habló con La Opinión sobre su relación con las drogas, un pasado que causó su primera expulsión del país.
En 1997, desesperada por la situación financiera, se dedicó a la venta de drogas, un delito que pagó con tres años tras las rejas.
Diez años después, por ese delito del que se creía libre, las autoridades federales encontraron que había violado la orden de deportación. Leticia salió expulsada.
"No uso drogas, no fumo, no tomo, pero mi pasado me persigue. En ese tiempo sólo tenía a mis dos niñas, y cuando me deportaron ya habían nacido mis otros hijos. ¿Por qué ellos tienen que pagar por algo que yo hice hace 10 años? ¡Ellos ni siquiera habían nacido!", reclama la madre.
María también tiene cargos por venta de drogas. Una "tiendita" en un barrio del Este de Los Ángeles la puso frente a la ley por casi dos años. Cumplida su sentencia, fue deportada.
"Muchas mujeres hispanas están recurriendo a la venta de drogas como negocio, y aunque muchas de ellas no las consumen no se percatan de que exponen a sus hijos a un gran riesgo", explica Francisca Russo, trabajadora social del buró de respuesta de emergencia del programa Drug Endangered Children.
En su experiencia personal, Russo indica que las madres latinas involucradas en el negocio de distribución de drogas suman más de la mitad de los casos donde debe retirarles los hijos a sus madres.
Una pistola apuntándole a la cabeza y la amenaza de que lo matarían a él y a su mamá es lo que Xavier recuerda del último día en que vivió junto a ella, antes de que ésta fuera arrestada por distribución de drogas.
Xavier y sus tres hermanos, todos menores de 14 años, fueron encontrados en medio del completo abandono.
"Yo perdono a mi mamá y quiero estar con ella, cuando ella no hacía eso [consumo y venta de drogas] era buena. Se ponía a llorar y nos pedía perdón... Yo quiero a mi mamá, la extraño", dice Ángela, mientras hilos de lágrimas resbalan suavecito por sus mejillas.
Actualmente hay más de 115,779 mujeres en prisión, 16 de cada 100 son hispanas y el 30% de está por cargos de drogas.
"Lo triste aquí es que entramos en acción como una medida emergente, cuando debería ser un acto de prevención. Estas mujeres son indocumentadas, no hablan inglés, no hay oportunidades para ellas y sus hijos. Es urgente que se haga algo para detener este aumento", afirmó Russo.
Para las latinas indocumentadas, con el arresto va implicada la deportación y tal vez la renuncia a la custodia de sus hijos.
HIJOS SE PIERDEN TRAS LAS REJAS
Abogados y defensores de los inmigrantes dicen que estos casos están apareciendo en todo el país, una situación a la que se suman las masivas redadas contra los inmigrantes.
"Las batallas de custodia transnacionales dejan en el limbo a miles de niños", afirma Kathleen Campbell Walker, portavoz de la Asociación Americana de Abogados de Migración (AILA).
Campbell explica que al ser detenidas y deportadas, en los tribunales estatales se les acusa de abandono de sus hijos, cuando fue el reforzamiento de leyes federales lo que provocó la separación de familias.
"Es un conflicto que se vuelve en dimes y diretes fuera de control y en donde los niños salen perdiendo", agrega.
En algunos casos las madres tienen la opción de recurrir a una cancelación de deportación; sin embargo, las probabilidades son míninas, y en casos de mujeres como Leticia y María, donde existe un delito de por medio, es casi imposible que recuperen la custodia de sus hijos.
Hace dos semanas, en Tijuana, Leticia recibió la noticia de petición de adopción para sus seis hijos. Las autoridades le indican que este mes serán entregados formalmente a otra familia y ella perderá los derechos maternales.
"No quiero que mi hijo sea adoptado por nadie. ¡Son mis hijos! He hecho todo lo que me han pedido, tengo casa, comida, trabajo, todo para ellos y aun así me los quieren quitar sólo porque fui deportada", llora la madre de desesperación.
La abogada Barbara Cohen, que está a cargo de este caso, prefirió no dar detalles de la investigación.
Al otro lado de la frontera, Leticia no pierde la esperanza. En su casa ha preparado una recámara lista para el regreso de sus hijos. La caricatura de "Diego, el Explorador", adorna las paredes y, en un rincón, una pila de muñecos del Hombre Araña o Batman esperan sin estrenar por unos niños que probablemente nunca llegarán.
Mujeres en prisiones estatales y federales
115,779
32.6% son hispanas
65,600 reportaron ser madres de familia
147,400 menores son hijos de madres ahora tras las rejas
11% de los niños fueron colocados en casas de padres adoptivos
De 1997 al 2007 más de 672,593 inmigrantes con record criminal han sido deportados, el 56.6 por ciento fueron por casos relacionados con drogas e ingresar de manera ilegal al país.
En ese mismo periodo fueron repatriados 108,434 padres de familia, casi todos de origen mexicano.
FUENTE: Departamento de Seguridad Interna, Oficina de Estadísticas sobre Inmigración
‘No quiero que mi hijo sea adoptado por nadie. ¡Son mis hijos! He hecho todo lo que me han pedido, tengo casa, comida, trabajo, todo para ellos y aun así me los quieren quitar sólo porque fui deportada’.
Leticia Esparza
Madre deportada
TERCERA Y ÚLTIMA PARTE
TIJUANA, Baja California.— ¿Cuántos días debe una madre ser encarcelada para recuperar a sus hijos? Leticia Esparza pasó 369 y, aun así, es probable que este mes los den en adopción a otra mujer.
Arrestada por haber intentado reingresar a Estados Unidos para estar con su hijos, entre ellos un bebé de un año y medio de nacido, Leticia fue deportada por segunda ocasión. Si lo vuelve a intentar, la prisión será por años.
"Caminé por los cerros y ya de este lado [EEUU] me agarraron. Yo no maté a nadie, no violé, vine a este país para llevarme a mis hijos. Me dieron otro año por el reingreso y ahora sólo porque fui deportada me quieren quitar a mis hijos. ¡No es justo!", platica llorando.
Leticia ha quedado estancada en una barriada de Tijuana, desde donde pelea por recobrar a su familia.
Las autoridades le prometieron que le enviarían a sus hijos a México. Esperó durante meses, pero su desilusión la llevó al intento de llegar hasta ellos de manera ilegal.
No hay cifras oficiales que indiquen cuántas mujeres comparten esta situación, pero en los refugios de mujeres en Tijuana las historias de madres que fueron deportadas y están peleando por no perder a sus hijos son más que frecuentes.
El propio consulado de México en Los Ángeles recibe mensualmente entre tres y cinco casos de madres que han sido deportadas y quieren recuperar a sus hijos.
Asociaciones legales están buscando la manera de conseguir que los jueces no se dejen intimidar por la idea de que un niño cruce una frontera internacional.
"El hecho de que los menores se queden en Estados Unidos no quiere decir que es lo más apropiado para su desarrollo integral. En la mayoría de los casos lo óptimo es que estén con la madre", explicó Mireya Magaña, portavoz de esa representación consular.