El próximo gobierno, encabezado por el presidente electo Barack Obama (der.) y el vicepresidente electo Joe Biden, tiene fuerte impulso, aunque arrancará en un escenario económico desalentador. (FOTO:AP)
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Por lo pronto, el presidente electo Obama ha indicado que, además de los apoyos a las grandes empresas, dará apoyo a los ciudadanos que se traducirá, presumiblemente, en recortes de impuestos para que los trabajadores reciban más dinero en su cheque de nómina.

No está claro el alcance de este beneficio. CNN, por ejemplo, menciona que ciertos cálculos sugieren que el beneficio podría equivaler a entre $83 y $166 por cheque de nómina durante el primer trimestre de 2009, pero estas cifras son, al momento sólo una especulación. También se menciona un crédito fiscal de $500 por individuo y $1,000 por pareja. Hará falta más para frenar la oleada de hipotecas morosas, pero es un comienzo. Los datos exactos no se conocerán, presumiblemente, sino hasta después de que Obama asuma la Presidencia, el 20 de enero.

Tampoco está claro el gasto en infraestructura, por ejemplo, que el nuevo gobierno podría iniciar para reactivar la economía con obras y con inversión en nuevas energías, ni los pasos específicos que dará para garantizar una mejor regulación y protección del patrimonio de los estadounidenses.

Hay esperanza y cielo gris a la vez. El reto es monumental e histórico para Estados Unidos. Y sus repercusiones son de talla global.