- ¿Es McCain reformista o conservador?
- Republicanos enfrentan una dura carrera
- Por la bandera del cambio
ST. PAUL, Minnesota.— John S. McCain, el abanderado de su Partido Republicano, aceptó anoche la nominación presidencial culminando la hazaña que por años buscó. Prometió que, como a lo largo de toda su carrera, trabajará de forma bipartidista "para enmendar los problemas que hay que enmendar".
"Tengo el historial y las cicatrices para probarlo y el senador [Barack] Obama no los tiene", aseguró.
"El cambio se avecina", afirmó McCain al concluir la convención que buscó incendiar a la base conservadora, pero que ahora apunta a atraer a independientes y demócratas conservadores o desafectos.
McCain prometió romper con "el constante rencor partidista"."Una y otra vez he trabajado con miembros de los dos partidos y así gobernaré como presidente. Extenderé mi mano a quien quiera ayudarme a avanzar este país una vez más", afirmó el senador de Arizona, de 72 años de edad, veterano y prisionero de guerra de Vietnam que aspira a convertirse en el presidente 44 de Estados Unidos.
"Le pediré a demócratas e independientes que sirvan conmigo", declaró.
Aunque Obama ofrece cambio, McCain también se presentó como un agente de cambio, probado por su trabajo bipartidista en el Congreso.
"Estos son tiempos duros para muchos de ustedes.Y todo lo que piden del gobierno es que esté de su lado. Y eso es lo que pretendo hacer: estar de su lado y pelear por su futuro", dijo McCain.
Sin mencionar directamente el tema migratorio dijo: "Todo mundo tiene algo que contribuir y merece la oportunidad de maximizar el potencial que Dios le ha dado, desde el niño cuyos ancestros arribaron en el Mayflower, hasta la hija latina de trabajadores inmigrantes. Todos somos hijos de Dios y todos somos estadounidenses".
McCain enumeró los temas y sus diferencias con Obama en política doméstica y exterior.
La promesa de McCain de bipartidismo y de poner fin al rencor partidista se produce un día después de que su compañera de fórmula, Sarah Palin, arremetió contra Obama, y junto a otras figuras republicanas ridiculizó la labor de organizador comunitario que el aspirante presidencial demócrata desempeñó en sus comienzos.
Aunque Palin ya aceptó la nominación el miércoles, anoche fue nominada oficialmente por aclamación, la primera mujer en ser seleccionada al puesto en el Partido Republicano.
Al aceptar McCain la nominación, se inician dos meses de contienda por la Casa Blanca contra una fórmula demócrata que ofrece cambio a los ocho años de administración republicana, marcados por la guerra en Irak y la crisis económica.
Los sondeos, empero, apuntan a una lucha cerrada.
McCain dijo a Obama y a sus seguidores que "hay grandes diferencias entre nosotros, pero tienen mi respeto y mi admiración. Pese a las diferencias es más lo que nos une que lo que nos divide".
Pero agregó: "No contiendo por la presidencia porque piense que soy bendecido con tal grandeza, que la historia me ha escogido para salvar a nuestra nación en su hora de necesidad. Mi nación me salvó a mí y no puedo olvidarlo y lucharé por ella mientras respire, si Dios me ayuda".
McCain camina sobre una línea muy fina para mantener el apoyo de la base conservadora que todavía apoya a George W. Bush, pese a sus bajos índices de popularidad, sin distanciar en el proceso a independientes y demócratas.
Para apelar a esa base republicana que honra el servicio militar, McCain dijo: "Me enamoré de mi nación cuando fui prisionero en el país de otro. La amé por su decencia, por su fe en la sabiduría, la justicia y la bondad de su gente. La amé no porque no era sólo un lugar sino una idea, una causa por la cual valía la pena pelear. No volví a ser el mismo. Ya no era para mí. Era para mi nación", declaró McCain.
El senador habló desde un escenario que fue alterado para que el podio estuviera lo más cercano posible a los delegados. Es cerca de la gente que McCain se siente más cómodo.
Meses atrás parecía improbable que McCain ganara la nominación republicana por tratarse de una figura que en sus más de dos décadas en el Congreso ha enfurecido a su partido apoyando posturas opuestas a la base, por ejemplo, en el tema migratorio o el financiamiento de campañas electorales.
Su campaña fue descartada, pero McCain prevaleció no sin antes alterar muchas de sus ideas para apelar a la base ultraconservadora que todavía hoy día lo resiente.
Por ejemplo, se apartó de apoyar una reforma migratoria amplia sin precondiciones, sujetándola a que se garantice la seguridad de las fronteras.
Y aunque ahora defiende mantener el curso de la guerra en Irak y promovió el aumento de tropas, criticó la estrategia temprana del conflicto y los reportes errados de inteligencia que justificaron la incursión.
Queda por ver si su cercanía a las posturas de Bush y a la base ultraconservadora que ha tratado de ganarse, no lo lastimen con otros sectores de votantes. Cuando menos para afianzar a la base conservadora, tiene a Palin, cuyo discurso energizó a ese sector y al partido y ayer siguió dando de qué hablar.
Los demócratas, sin embargo, vieron el discurso de Palin como una muestra de que carece de sustancia y experiencia y su único papel es precisamente energizar a esa base para que salga a votar en masa; y lo hace enfatizando sus raíces de clase trabajadora, de madre, ávida cazadora, anti aborto y evangélica, entre otras cosas.
Rahm Emanuel, presidente del caucus demócrata de la Cámara Baja, catalogó el mensaje de Palin como "repleto de insultos y falto de ideas".








