El presidente estadounidense George Bush se dirige a los asistentes a la 63ª Asamblea General de Naciones Unidas en su sede de Nueva York (FOTO: EFE)
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NACIONES UNIDAS (AP) _ Los pedidos de acciones mancomunadas para contener la crisis financiera global dominaron el martes la jornada inaugural de la Asamblea General de las Naciones Unidas y relegaron a un segundo plano las propuestas de asistencia para las naciones más pobres.

El presidente francés Nicolas Sarkozy dijo que la crisis es la peor desde la Depresión de 1929 y propuso una reunión cumbre de las grandes potencias económicas para fin de año, en la que se analizarían las enseñanzas dejadas por esta coyuntura.

Sarkozy expresó que es imperioso hacer una "reforma profunda" del sistema financiero y propuso que el encuentro se haga en noviembre, en Londres, Nueva York, Washington, París o Bruselas.

El presidente francés declaró que el actual sistema, que contempla grandes compensaciones a ejecutivos de firmas que terminan en la bancarrota, "es un sistema loco, incompatible con una economía de mercado".

"Construyamos un capitalismo en el que los organismos de crédito sean controlados y sancionados cuando corresponda, en el que la transparencia reemplace la opacidad", señaló. "Lo podemos hacer con una condición: que todos trabajemos juntos en nuestro mundo globalizado".

Expresó que "ningún país, por poderoso que sea, puede ofrecer una respuesta a esta crisis financiera por sí solo, por lo que sería lógico hacerla con el formato del Grupo de los Ocho", que nuclea a las ocho economías más importantes del mundo.

Sarkozy dijo que en la cumbre deberían participar no solo los países del G8 sino también economías pujantes como la de China.

Su colega brasileño Luiz Inacio Lula da Silva, el primer presidente que hizo uso de la palabra, expresó que el mundo vive "un momento particularmente serio, un momento de decisiones políticas" y que "solo la intervención decisiva de los gobiernos podrá controlar los desastres en el sector financiero".

"No debemos permitir que la carga de la codicia desenfrenada de unos pocos recaiga en todos los demás", agregó. "Se necesita un mecanismo de prevención y control para dar transparencia a las transacciones internacionales. El carácter global de esta crisis implica que las decisiones también tienen que ser de carácter global".

El presidente estadounidense George W. Bush aseguró que su gobierno está tomando las medidas necesarias para contener la crisis de Wall Street y expresó confianza en que el Congreso tome medidas "urgentes" para evitar que el problema se agrave. El gobierno estadounidense propuso un plan de rescate de instituciones financieras que implica una inversión de fondos públicos de 700.000 millones de dólares.

La presidenta argentina Cristina Fernández sostuvo que Estados Unidos había traicionado sus principios de libre mercado con una actitud intervencionista.

"Se nos dijo a los países de América del Sur que el mercado todo lo solucionaría", expresó. "Sin embargo, se produce la intervención estatal más memorable de que se tenga memoria".

Lo que ocurre, agregó, es que "el capitalismo ha sido originado para ganar dinero, pero el dinero solo no produce más dinero. El mercado no asegura recursos a los sectores más necesitados".

La presidenta filipina Gloria Macapagal Arroyo declaró que "la incertidumbre económica avanza como un tsunami en todo el mundo, anulando los progresos logrados no solo en Manhattan sino también en islas como las Filipinas".

"Cuando pensamos que lo peor había pasado, la luz al final del túnel se convirtió en un tren que estremece el sistema financiero", indicó. "Los reveses del último año y las últimas semanas son reales y profundos. Serán necesarios tiempo y perseverancia para salir adelante".

El secretario general de las Naciones Unidas Ban Ki-moon, mientras tanto, expresó temor de que la crisis financiera afecte la posibilidad del organismo de seguir adelante con sus programas de asistencia a los más necesitados.

Ban dijo que a la crisis financiera se suman las crisis de los productos alimenticios y energética.

"Tenemos que esmerarnos más para ayudar al prójimo a capear el temporal", afirmó. "Percibo el peligro de que las naciones miren más hacia adentro y no piensen en un futuro compartido. Percibo el peligro de que dejemos de lado los progresos que hemos hecho, especialmente en relación con el desarrollo y una distribución más equitativa de las riquezas del mundo".

Ban expresó que el mundo debe comprender que hay una "nueva realidad", con "centros de poder y liderazgo en Asia, Latinoamérica y en todo un nuevo mundo desarrollado".