Cruzar la frontera para comprar medicamentos podría tener un valor superior al especificado —como complicaciones en la salud o incluso la muerte—, advierten autoridades de Estados Unidos y lo reconocen las de México.
Según la Oficina de Alimentos y Medicinas (FDA), los fármacos que se venden en el vecino país podrían resultar peligrosos o ineficaces, porque no se elaboran siguiendo procedimientos de control de calidad o de almacenamiento.
Al mismo tiempo, la propia Secretaría de Salud (SS) de México reconoce que su frontera norte se ha convertido en la región donde más se ha detectado la presencia de medicamentos falsos.
Ha sido el aumento del llamado "turismo de salud", como se considera a la decisión de quienes cruzan la frontera para recibir atención médica más barata, lo que en opinión de autoridades ha dado pie a que esta problemática se expanda.
En esa zona, el contrabando de medicamentos disfrazados de genéricos es tal, que se desconoce con qué estándar fueron elaborados entre 5% y 8% de las sustancias que se venden en las farmacias, reconoció el secretario de Salud de México, José Ángel Córdova.
"En las zonas fronterizas aparecen réplicas de medicamentos que son falsificados, [que] por un lado están violando la Ley de Patentes" y, por otro, carecen de estudios de garantía de calidad, manifestó en entrevista con La Opinión, durante una visita a Los Ángeles con motivo de la XXVI Conferencia de Gobernadores Fronterizos la semana pasada.
"Esto es muy peligroso", resaltó el funcionario, quien indicó que a pesar de los importantes esfuerzos por detener este ilícito, el peligro aún es latente.
Prueba de ello es el decomiso de 20 toneladas de medicinas apócrifas en Guadalajara, Jalisco, hace unos días, comentó.
"Hay contrabando, hay cosas ilegales que estamos vigilando... Frecuentemente estamos haciendo operativos en diversas zonas del país", puntualizó.
Tan sólo en la ciudad de Tijuana, cada año se contabilizan unos 100 millones de cruces. De éstos, un número importante obedece exclusivamente a la búsqueda de atención médica.
De hecho, un plan piloto de la Secretaría de Turismo de Baja California (Secture), donde participa un centenar de clínicas y hospitales, facilita el cruce de regreso a Estados Unidos con un tarjetón, que permite a los pacientes utilizar el carril de la extrema derecha (de menor afluencia vehicular) en la garita de San Ysidro.
Pero el riesgo se correría incluso con los medicamentos que son legales en el vecino país, porque "pueden crear adicción o contener otras sustancias peligrosas", insiste la FDA en un comunicado.
Más aún, medicamentos importados que llevan el nombre de productos aprobados en EEUU pueden ser versiones falsificadas que son peligrosas o completamente ineficaces, subraya la dependencia.
A mediados de 2004, se detectaron en Estados Unidos versiones apócrifas de las sustancias Zocor (utilizada para disminuir los niveles de colesterol) y carisoprodol (requerida en tratamientos de dolores musculares) que fueron compradas en México.
Pruebas elaboradas por la FDA revelaron que la primera no contenía ningún ingrediente activo y la segunda difería en potencia comparada con el producto original.
"Algunas veces esas medicinas no son lo que dice el paquete, o más peligroso es que no están en buenas condiciones por el lugar donde estaban almacenadas", mencionó Jane Delgado, presidenta de la Alianza para la Salud de los Hispanos (NAHH), con sede en Washington, D.C.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) calcula que los medicamentos falsificados van desde menos del 1% en los países del primer mundo, a más del 30% en naciones en vías de desarrollo.
"La magnitud del problema de la falsificación de fármacos [en la frontera de México] es desconocida. La falsificación es difícil de detectar, investigar y cuantificar. Por estas razones, es complicado saber, e incluso de estimar, la verdadera magnitud del problema. Lo que se sabe es que los medicamentos falsificados pueden encontrarse en todo el mundo y prevalecen más en los países en desarrollo", comentó Sandy Walsh, vocera de la FDA.
A través de la línea telefónica 1 (866) 783-2645 de la NAHH, se canaliza a pacientes de escasos recursos con proveedores de salud, con el propósito de que reciban medicamentos a bajo costo y no se vean en la necesidad de viajar a México.
También se indica dónde se ofrecen servicios económicos de salud cerca del domicilio del solicitante.
"Lo que me preocupa es que muchas personas que buscan medicamentos lo hacen sin haber visto a un proveedor de servicios de salud y las están comprando porque su tío o primo la está tomando", indicó Delgado.
En este sentido, Córdoba indicó que un asunto que preocupa a la dependencia que dirige es la venta de medicinas sin receta médica, problema que también se presenta con mucha frecuencia en ciudades que colindan con EEUU.
Puso como ejemplo el caso de la población femenina adulta, cuyo segundo producto adictivo más consumido son los llamados psicotrópicos, los cuales se pueden adquirir con facilidad.
"No es la cocaína, son medicamentos antidepresivos o ansiolíticos que se consumen de manera regular y que encuentran en farmacias; y que en muchos lugares la surten sin cumplir con lo que la ley marca", señaló.
No automedicarse, buscar la atención de un doctor certificado, no la de un farmacéutico, particularmente cuando existen problemas crónicos, son las recomendaciones que hizo el secretario a quienes viajan a México para atender sus males.








