SAN FRANCISCO.— A los inmigrantes latinos en New Haven, Connecticut, los llamaban "ATM". Así eran vistos, como cajeros automáticos, por los ladrones.
Pero un año después que la ciudad aprobó un programa de tarjetas de identificación, están a punto de usar esas mismas credenciales para hacer operaciones bancarias, incluyendo envíos de dinero, con absoluta seguridad y tarifas reducidas.
El 24 de julio se cumplió un año de que el gobierno citadino de New Haven —ciudad ubicada cerca de Nueva York— comenzó a expedir credenciales que identifican a sus habitantes, incluso a aquellos que no tienen residencia legal en los Estados Unidos.
En sí, las credenciales fueron creadas para dotar a los inmigrantes de una herramienta que facilite su integración a la vida comunitaria.
Tras un año puntual, según datos oficiales, New Haven había expedido 6,500 tarjetas de identificación. El programa se financia con fondos privados.
Cuento amargo, pero feliz"El cuento empezó hace diez años", relató Kica Matos, directora de servicios comunitarios del gobierno de New Haven. La Junta para la Acción Progresiva, una organización social que favorece los derechos de los inmigrantes, planteó la idea de la tarjeta de identificación.
En 2006, según la cronología de Matos, la ciudad aceptó que la policía no indagara sobre el estatus migratorio de detenidos o testigos y se le prohibió colaborar con agentes federales en acciones de deportación.
Entonces también se insistió al alcalde, el demócrata John DeStefano Jr., que emitiera una tarjeta de identificación ciudadana. Fair Haven es el barrio latino de New Haven. El departamento de policía de la ciudad calcula que unas 23,000 personas viven allí; la policía supone que unos 5,000 podrían no tener documentos de estancia legal, según cita el periódico local Registro (julio 25 de 2008).
Fue en Fair Haven, en octubre de 2006, donde Manuel Santiago, originario del estado de Tlaxcala, México, fue asaltado y acuchillado mientras retiraba dinero de un cajero automático. Murió allí mismo. El hecho, relató Kica Matos, provocó que los inmigrantes se movilizaran. Y en diciembre de ese año llevaron al alcalde una "mega tarjeta de Navidad", en la que se leía un agradecimiento por la nueva actitud de la policía, pero también el reclamo por la identificación.
La respuesta del alcalde fue darle empleo a Matos —hasta entonces directora ejecutiva de la Junta para la Acción Progresiva— y encargarle el proyecto que hizo posible la tarjeta.
El 4 de junio de 2007, el cabildo aprobó, por mayoría de votos, el nuevo documento, aunque comenzó a emitirse hasta el 24 de julio.
Dos días después de que se aprobara ese documento, el 6 de junio de 2007, el gobierno federal saludó el acontecimiento con una redada y detuvo a 29 inmigrantes. New Haven, Connecticut, por cierto, es la ciudad en que nació George W. Bush, presidente de los Estados Unidos.
Y sigue San FranciscoInvitada por la Alianza Latinoamericana por los Derechos del Inmigrante (ALDI), Kica Matos visitó San Francisco el pasado 17 de julio. Matos defendió la utilidad general de una tarjeta de identificación ciudadana. Los índices de criminalidad han disminuido en New Haven, dijo, pues se ha incrementado la colaboración de la comunidad con la policía.
Y expuso algunos beneficios extras para los poseedores: a la tarjeta se le adicionaron componentes electrónicos que permiten su uso como tarjeta de débito en tiendas, para pagar los parquímetros y a partir de este otoño, podrá usarse directamente en cajeros bancarios.
A finales de octubre, San Francisco comenzará a otorgar a sus ciudadanos una tarjeta similar. Quienes aquí residan, sin importar su estatus migratorio, podrán obtener uno de estos documentos.
El costo a pagar será de 15 dólares, adultos y 5 dólares en caso de niños o ancianos. Podría haber una tarifa adicional para personas que demuestren bajos ingresos, según la información desplegada en la página de internet del gobierno citadino.
Quienes soliciten la tarjeta, tendrán que probar su identidad. El pasaporte o la matrícula consular serán válidos para ese fin.
Las credenciales escolares emitidas en California o licencias de conducir, credencial de elector o cartilla militar del país de origen, lo mismo que el número individual para el pago de impuesto (ITIN, por sus siglas en inglés), acompañado de una carta y una foto, servirán para probar la identidad, aunque deberán presentarse por lo menos dos de estos documentos.
A los menores de edad, para probar su identidad, se les requerirá el acta de nacimiento, de los Estados Unidos o extranjera, o bien que sus padres o tutores, una vez que ellos mismos hayan demostrado su identidad, los identifiquen.
Como comprobante de residencia, cualquier recibo de pago de servicios (luz, agua, renta) con menos de 30 días de antigüedad será válido, lo mismo que un estado de cuenta bancario recibido 90 días anteriores a la fecha en que se solicite la tarjeta de identificación.








