WASHINGTON, D.C.— En su segunda aparición ante una organización hispana nacional en 10 días, los aspirantes presidenciales, John McCain y Barack Obama, intentaron fijar sus diferencias en los temas de interés para los votantes hispanos, que podrían decidir cuál de ellos ganará la presidencia.
Ambos hablaron, por separado, ante la 79 conferencia anual de la Liga de Ciudadanos Latinoamericanos Unidos (LULAC).
Nuevamente las diferencias en el rubro migratorio estuvieron en el centro de los ataques demócratas en contra de McCain por, según ellos, abandonar la reforma migratoria amplia para enfatizar la seguridad fronteriza.
Obama indicó que esa reforma integral será prioritaria en su primer año como presidente y agregó que hay que hacerla realidad "antes de que concluya [su] primer período presidencial".
El alcalde de Los Ángeles, Antonio Villaraigosa, presentó a Obama a la concurrencia. Este dijo que Villaraigosa "es un brillante ejemplo de lo que podemos lograr cuando edificamos un gobierno que refleja la diversidad de Estados Unidos".
Villaraigosa apoyó a Hillary Clinton en el proceso de elecciones primarias e integró su campaña, pero ahora despunta como uno de los principales promotores de Obama en su intento de ganarse el voto hispano.
"Los latinos votarán por el nominado demócrata, ese nominado es Barack Obama y los hispanos votarán por él en cifras abrumadoras", afirmó Villaraigosa. Citando recientes sondeos, indicó que Obama podría lograr hasta 70% del voto hispano.
Mencionó tres encuestas que dan a Obama entre 32 y 35 puntos porcentuales de ventaja sobre McCain. Pese a la ventaja, Villaraigosa dijo que trabajará sin descanso "para organizar y educar a nuestra comunidad sobre el contraste entre los dos candidatos".
McCain pasó revista por los temas de inmigración, economía, salud, educación y política energética, áreas que resuenan entre los votantes hispanos que según sondeos favorecen a Obama sobre McCain, pero que de acuerdo con observadores podrían ser impredecibles, alterando el resultado de la elección.
George W. Bush fue el último presidente republicano en lograr más de 40% del voto hispano en la elección general de 2004, garantizando su reelección. Pero los sondeos dan a McCain apenas entre 28% y 29% del apoyo latino, aunque los analistas coinciden en que los demócratas no deben dar el apoyo hispano como un hecho.
Algunos analistas creen que el giro de McCain en el tema migratorio enfatizando la seguridad fronteriza antes de considerar planes de legalización, podría costarle votos hispanos. McCain fue el coautor original, junto al senador demócrata Ted Kennedy, de un plan de reforma integral que fracasó en el Senado.
Ayer reiteró que esa medida no avanzará hasta convencer a los estadounidenses de que la frontera está segura, pero una vez que eso se logre, la misión no termina.
"Debemos probar [a los estadounidenses] que podemos y que aseguraremos nuestras fronteras primero, al tiempo que respetamos la dignidad y los derechos de los ciudadanos y residentes con documentos legales de Estados Unidos. Pero no podemos cometer el error de pensar que nuestra responsabilidad de cumplir ese reto terminará con ese logro. También tenemos responsabilidades económicas y humanitarias", declaró McCain.
Previendo las críticas de Obama de que ha abandonando la reforma migratoria integral, la campaña de McCain indicó que Obama apoyó cinco enmiendas diseñadas por grupos de presión "para matar el acuerdo migratorio".
Observadores argumentan que Obama tendría que obtener 70% o más del voto hispano para ganar la Casa Blanca.
"Necesito su ayuda. Esta elección podría ser decidida por los votantes latinos", dijo Obama, y recordó que cada cuatro años algunas de las contiendas más cerradas se producen en estados con población hispana significativa, como Florida, Colorado, Nevada y Nuevo México.
"En 2004, cuarenta mil latinos registrados para votar en Nuevo México no participaron de las elecciones, y el senador [John] Kerry perdió ese estado por menos de seis mil votos. Aunque sé que es una comunidad poderosa, también sé cuán poderosa podría ser el 4 de noviembre si convierten sus cifras en votos", agregó Obama.
Como McCain, el senador Obama tocó los temas que resuenan entre los votantes: trabajos, vivienda, educación y salud.
Pero enfatizó en el tema de la inmigración diciendo que, al buscar la nominación presidencial, McCain "abandonó su valiente postura y dijo que ni siquiera apoyaría su propia legislación si fuera sometida a votación".
"Por ocho largos años hemos tenido un presidente [George W. Bush] que ha hecho todo tipo de promesas de campaña a los latinos, pero no las cumplió en la Casa Blanca. Necesitamos un presidente que no se aparte de algo tan importante como la reforma migratoria cuando se convierte en algo políticamente no popular", agregó Obama.
En el Senado demócrata la medida fracasó, pero en la Cámara Baja, también de mayoría demócrata, ni siquiera se debatió.
Ana Navarro, vocera de McCain, dijo por su parte: "Me sorprende y me disgusta que la comunidad latina, sabiendo que John McCain arriesgó el pellejo políticamente por el tema de la inmigración y por apoyar a la comunidad hispana, lo someten a mucho más escrutinio que lo que someten a Barack Obama, quien lo que hizo fue votar a favor de enmiendas que hicieron más fácil el fracaso de la ley migratoria".
"Barack Obama no ha puesto su pie ni siquiera en Tijuana, comparado con McCain, que ha estado decenas de veces en América Latina", añadió.
McCain y Obama hablarán este fin de semana ante la conferencia nacional del Consejo Nacional de la Raza (NCLR) en San Diego, California.








