SAN FRANCISCO.— Una vez más, como todos los veranos, se llevó a cabo en el Centro Cívico de esta ciudad, el pasado domingo 29 de junio, el festival anual del orgullo gay, convocando a cientos de miles de personas. Fue una celebración de lo más colorida, llena de música, exóticos disfraces, cuerpos semidesnudos y en esta ocasión una enorme cantidad de parejas recién casadas vestidas con sus atuendos nupciales.
Y es que menos de dos meses antes de que iniciara el festival, la Corte Suprema del estado aprobó la ley estatal que permite la unión legal entre parejas del mismo sexo. El festejo fue único este año y no fue sorpresa que el evento se convirtiera en una excelente luna de miel para incontables matrimonios de gays y lesbianas. Durante el festival, la política no podía dejarse al lado; se podían ver explícitas críticas e insultos al gobierno de George W. Bush y una intensa campaña de apoyo para el candidato demócrata a la presidencia Barack Obama.
En el rincón latino de este concurrido evento, el foco estaba puesto en la música. La esquina de McAllister y Van Ness es donde tradicionalmente se monta desde hace once años el escenario que congrega a la comunidad homosexual, bisexual y transexual latina. Sin duda, ése era el escenario ‘más caliente’ del evento. Los cuerpos prácticamente desnudos de los bailarines del Club Papi y modelos de LatinBoyz.com, llegaban al rincón latino atraídos por la música del DJ Carlitos.
La tarde empezó al ritmo regional mexicano de Banda Única, pasando por el techno de Crystal Waters, hasta el pop latino de la estrella de telenovelas convertida en cantante Karyme Lozano así como el reggaetón de la reina máxima del género, Ivy Queen y el pop bilingüe de Kat DeLuna, quien fue la sopresa del día ya que su presentación no fue anunciada oficialmente.








