Obama saluda a los presentes durante su primer discurso como presidente electo. (FOTO: AP/Morry Gash)
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Rebecca Walker, una escritora de 38 años de piel color caramelo con ascendencia rusa, africana, irlandesa, escocesa y de los nativos americanos, comenta que se definía como "integrante de la raza humana", lo que no le caía bien a la gente.

Entonces decidió volver a usar los términos multirracial o birracial, "pero sólo porque todavía no hemos podido superar la necesidad de una identificación racial y de ser asociados con una cultura específica".

"Claro que Obama es negro y al mismo tiempo, no lo es", dijo Walker. "Es blanco y no lo es. Es lo que la gente quiera ver en él. Es un montón de cosas y ninguna de esas cosas excluye necesariamente a la otra".

El representante G. K. Butterfield, un negro de piel clara que a simple vista parece blanco, opina distinto.

Butterfield, de 61 años, es parte de una familia negra prominente de Wilson, Carolina del Norte. Sus padres tenían ambos antepasados blancos "y esos genes se juntaron cuando nací yo". Pasó su infancia en barrios negros, participó en las marchas por los derechos civiles de los negros y hasta hoy le dice a la gente que no es blanco.

Butterfield decidió quien era él. Dice que debe dejarse que Obama haga lo mismo.

"Obama eligió la herencia con la que se siente mejor", manifestó. "Su apariencia física es la de un negro. No creo que pueda haber elegido ser de otra raza. Si dijese que es blanco, la gente se reiría en la cara".

"Uno es producto de sus experiencias", agregó. "Yo, un legislador nacional, me siento un tanto incómodo cuando estoy entre blancos. No tenemos la misma visión del mundo, nuestras experiencias son muy diferentes".