En una granja de Ontario, niños católicos y musulmanes se mezclan en la búsqueda del mejor chivo para sus fiestas religiosas. (FOTO: Claudia Núñez/La Opinión)
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Son chivos, pero entre católicos y musulmanes del Sur de California se están vendiendo como pan caliente.

A lo largo de esta semana cientos de estos animales serán sacrificados en honor a la Virgen de Guadalupe, entre los católicos, y el Aid El Adha (o Fiesta del Sacrificio) para los musulmanes, que este año termina este miércoles.

Pero más que de un alivio para el alma, estas celebraciones representan para decenas de inmigrantes hispanos un suspiro al bolsillo. Y es que el 68.5% de las pequeñas granjas de cabras en California pertenecen a propietarios latinos.

La Universidad de California calcula que 36,650 de los 79,631 criaderos que existen en el estado, pertenecen a inmigrantes hispanos.

"Los árabes y los guadalupanos son mis mejores clientes. El ‘gabacho’ casi siempre viene para Navidad, pero no compra igual", comentó Víctor García, propietario de una granja en la ciudad de Ontario, en el condado de San Bernardino.

En un período de tres días, fecha que dura la Fiesta del Sacrificio, García atiende al menos a 100 familias musulmanas en su granja y llega a vender hasta 40 cabras por día.

"Hasta el año nuevo las ventas van bien, pero después de eso el negocio se fregó", recalcó este agricultor que entiende poco el inglés y menos la cultura musulmana. Para él, entre su natal Colima, México, y Pakistán, de donde proviene gran parte de sus clientes, el dólar es el único aliado.

Ataviado con su típico Shalwar Kameez, trajes largos e impecablemente blancos, Muhammad Hanif faltó a su trabajo en el condado de Orange para buscar la cabra que ofrecerá para recordar el día en que Abraham degolló un cordero como ofrenda a Dios en lugar de su propio hijo.