Son chivos, pero entre católicos y musulmanes del Sur de California se están vendiendo como pan caliente.
A lo largo de esta semana cientos de estos animales serán sacrificados en honor a la Virgen de Guadalupe, entre los católicos, y el Aid El Adha (o Fiesta del Sacrificio) para los musulmanes, que este año termina este miércoles.
Pero más que de un alivio para el alma, estas celebraciones representan para decenas de inmigrantes hispanos un suspiro al bolsillo. Y es que el 68.5% de las pequeñas granjas de cabras en California pertenecen a propietarios latinos.
La Universidad de California calcula que 36,650 de los 79,631 criaderos que existen en el estado, pertenecen a inmigrantes hispanos.
"Los árabes y los guadalupanos son mis mejores clientes. El ‘gabacho’ casi siempre viene para Navidad, pero no compra igual", comentó Víctor García, propietario de una granja en la ciudad de Ontario, en el condado de San Bernardino.
En un período de tres días, fecha que dura la Fiesta del Sacrificio, García atiende al menos a 100 familias musulmanas en su granja y llega a vender hasta 40 cabras por día.
"Hasta el año nuevo las ventas van bien, pero después de eso el negocio se fregó", recalcó este agricultor que entiende poco el inglés y menos la cultura musulmana. Para él, entre su natal Colima, México, y Pakistán, de donde proviene gran parte de sus clientes, el dólar es el único aliado.
Ataviado con su típico Shalwar Kameez, trajes largos e impecablemente blancos, Muhammad Hanif faltó a su trabajo en el condado de Orange para buscar la cabra que ofrecerá para recordar el día en que Abraham degolló un cordero como ofrenda a Dios en lugar de su propio hijo.
Hazma, su hijo de 8 años, viajó con él: "La cabra debe ser lo más perfecta posible. Le contamos sus dientes para que no esté ni muy joven ni muy vieja y tiene que ser macho", dice orgulloso el pequeño, quien durante algunos años ha presenciado cómo su padre degüella al animal y su madre prepara los platillos.
Distraído por el atuendo de los otros clientes, José Asunción Quintana también buscaba sus animales. Dos cabras, económicas pero suficientemente grandes para la birria en honor a la virgen de Guadalupe, que preparará el viernes.
"Acostumbramos dar ‘reliquia’ [comida gratis] para agradecer a la patrona todo lo que nos ha dado. Este año pensábamos no hacer nada porque pos’ no hay dinero, pero entre toda la familia juntamos el dinero y tenemos fe en que la virgencita arregle las cosas", dijo este residente del Este de Los Ángeles.
De acuerdo con el estudio universitario, los hispanos y musulmanes, seguidos por los asiáticos y africanos, son los principales consumidores de carne de cabra, y compran casi el 70% de los 1.15 millones de cabras que se consumen por año en Estados Unidos.
"Con poco más de 103,000 cabras criadas en las granjas inspeccionadas por el Departamento de Agricultura en California, es claro que este mercado tiene un gran potencial de crecimiento, especialmente para California, en donde su representación étnica es superior al 50%", declaró Desmond Jolly, economista agricultor de la Universidad de California en Davis y titular del programa de grajas pequeñas de UC.
En total, la venta de carne de este animal y de sus derivados representa para California ganancias superiores a los 52 millones de dólares por año y colocan al estado en la tercera posición después de Texas y Tennessee.
Pero en esta industria la mujer hispana también juega un papel importante. En menos de 10 años el número de propietarias de granjas de cabras aumentó más del 43%, disparando la cifra de 512 en 1997 a casi 800 en 2006.
Como en la religión, en la matanza del chivo también se dan profundas diferencias entre católicos y musulmanes.
Para estos últimos las cabras deben ser sacrificadas al concluir el rezo de la mañana y la matanza se hace siguiendo el rito de Allah, que establece que el "matarife" debe colocar la cabeza del animal mirando hacia la Mecca y hacer la cortada con un cuchillo santo, según marca la tradición.
"Dividimos la carne en tres porciones. Uno para la familia, uno para los amigos y la tercera parte para nuestra comunidad", detalló Sheikh.
Sin ritos especiales y la mayoría de las veces evitando utilizar un rastro público, los hispanos suelen degollar a la cabra hasta que ésta se desangre.
"Casi todos le dan una propina al ‘matancero’ y así se evitan los 25 dólares del rastro", comenta Don Víctor.
El costo por cabra se cotiza entre los 70 a los 140 dólares y nuevamente son los musulmanes quienes suelen llevar los mejores especímenes.
"Buscamos ofrecer a Dios lo mejor, no presentarle cualquier animal flacucho o viejo", opinó Rafique Sheikh.
Así, en este mes de diciembre, ya sea en honor de Abraham o de la virgen de Guadalupe, con birria o asados árabes, lo cierto es que estas fiestas representan un gasto mínimo de 200 dólares por familia.
Un sacrificio que según los creyentes se agradecerá desde el más allá. En el mundo de los mortales sin duda los chiveros hispanos ya reciben las bendiciones.