Para muchos chicos que nunca han salido de su barrio en Los Ángeles, encontrar trabajo en una isla, suena a sueño imposible. Sin embargo, son ya varias decenas de jóvenes los que se han beneficiado de la asociación entre The Nature Conservancy y LA Conservation Corps, que les permite realizar tareas —pagadas— de conservación en la isla Santa Cruz, uno de los enclaves medioambientales más diversos y frágiles del estado.

"Ellos aportan los trabajadores y nosotros las tareas a realizar", dice

Alfredo González, director regional de The Nature Conservancy, una de las organizaciones medioambientales no lucrativas más importantes del estado.

González explica que la organización lleva trabajando desde finales de los 70 en la preservación de más de mil especies de animales y plantas, una docena de las cuales no pueden encontrarse en ningún otro punto del planeta.

El experto explica que las tareas —desde arrancar hierbas no nativas hasta exterminar hormigas dañinas para su ecosistema, entre otras— que los chicos desarrollan se componen de una buena dosis de trabajo duro, pero también son una gran lección en vivo de ciencias, y para muchos una experiencia que no olvidarán nunca.

"La idea es que muchos se replanteen seguir una carrera en industrias verdes", comenta González, explicando que la restauración de entornos naturales tiene un gran futuro.

Dan Kapp, vicedirector de LA Conservation Corps explica, que ya unos 50 chicos han participado en la experiencia, desplazándose a la isla por una semana o 10 días. Los jóvenes se seleccionan entre los que ya han sido reclutados por la organización, que a su vez se especializa en dar oportunidades a chicos a riesgo de no terminar su educación, o enfrentarse a otros problemas sociales o legales.