Richard Soto, uno de los participantes en la manifestación de 1971, posa junto a un póster con fotos de Gustav Montag, quien falleció en la revuelta. Yolanda Arenales/La Opinión
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Para Eloisa Ramírez, la esquina del boulevard Whittier y la calle Arizona en el Este de Los Ángeles, es sólo una de las que frecuenta a menudo para esperar el autobús o ir de compras.

Por eso cuando ayer descubrió que ese era el punto en el que 40 años antes murió una persona, y otras 35 resultaron heridas en una de las manifestaciones del llamado Chicano Moratorium apenas podía creerlo.

"Estoy enterándome ahora de que esto tuvo que ver con los derechos de nuestra gente", dijo Ramírez.

Chicano Moratorium fue un movimiento de activistas iniciado a finales de los 60 contra la guerra de Vietnam, pero también a favor de la justicia social dentro del país. En la manifestación que se llevó cabo el 31 de enero de 1971, los participantes estaban especialmente exasperados por la muerte de tres personas, entre ellas, Rubén Salazar, uno de los primeros reporteros mexicoamericanos en cubrir asuntos chicanos para los medios de comunicación. Salazar y los otros dos manifestantes murieron durante el Chicano Moratorium en agosto de 1970, cuando fueron tiroteados por agentes del Sheriff del Condado de Los Ángeles. La protesta en la manifestación de enero del año siguiente, también acabó trágicamente, con la muerte del inmigrante húngaro Gustav Montag, en un tiroteo en el que resultaron heridas otras 35 personas.

El doctor David Sánchez, copresidente de Chicano Round Table y uno de los organizadores del evento conmemorativo, señala que se trata de un capítulo deliberadamente borrado de la historia.

"El incidente no aparece en los libros de texto, muchos quieren que se olvide", comenta Sánchez, quien por once años fue profesor en el Colegio Comunitario Southwest.