Es como estar de vacaciones, pero sin ingresos, y para muchas empresas, al menos las que pueden seguir operando, recetar una licencia forzosa a su plantilla es una opción menos costosa que recortar puestos.
Esta modalidad de recorte de horas y salarios, que en inglés se conoce como furloughs, se han convertido en uno de los recursos más socorridos por los empleadores, grandes y pequeños en esta recesión, empezando por los fabricantes automotrices el año pasado. Por razones obvias, muchos trabajadores las prefieren a quedar de plano en la calle.
Empresas como Caterpillar, Dell, Cisco, Motorola, un rosario de sistemas universitarios públicos del país y el New York Times (uno de una larga lista de empresas de comunicación, en la que también figura La Opinión), han adoptado políticas de vacación sin remuneración para reducir costos.
En California, la entidad con la plantilla más grande de todo el estado, el gobierno estatal (unos 225 mil trabajadores) está extendiendo sus planes de dos días de licencia sin pago al mes a tres, lo que representa un descenso de salario del 15%, en tanto no haya arreglo presupuestario, como lo aclaró el gobernador del estado, Arnold Schwarzenegger.
"Tres días al año es practicamente eliminar un mes y medio al año", dijo Danny Beagle, portavoz de la Seccional 1000 del Sindicato de Empleados de la Industria de Servicios (SEIU). Aunque ya se ha recurrido a este tipo de recortes en pasadas crisis fiscales, nunca se había propuesto un recorte de esta magnitud, declaró.
Según una guía sobre despidos, furloughs y recortes salariales elaborada por la Cámara de Comercio de California (Cal Chamber) para sus socios, se debe hacer una distinción entre las licencias forzosas —furlough— que se aplican en la burocracia estatal y municipal, y las que se aplican en el sector privado.
Las leyes del sector público permiten prescribir días de licencia sin remuneración, como los que estan en consideración en Sacramento; en la empresa privada, en cambio, al menos en lo que se refiere a trabajadores en régimen de salario cuya compensación se determina por un período anual, se tiene que pagar a sus trabajadores la semana en que desempeñen cualquier tipo de trabajo, independientemente del número de horas trabajadas.
Eso significa que un patrón privado que se proponga reducir las horas de trabajo de sus empleados debe recortar una semana entera de trabajo. Durante este período, explicó Christine Haddon, la portavoz de la Cámara, un trabajador no puede ejecutar ninguna actividad.
Si los trabajadores tienen un sindicato y un contrato de trabajo colectivo, cualquier arreglo se tiene que regir por este documento, pero las situaciones varian dependendiendo de la empresa y del contrato.
Un empleador importante que ya no impondrá una vacación sin paga a sus empleados, o cuando menos a una buena porción de ellos, es la Alcaldía de Los Angeles. "No habrá licencias forzosas ni despidos por los próximos dos años", explicó Barbara Maynard, portavoz de una coalición de seis sindicatos que representan a 22 mil empleados municipales.
A cambio de eso, los negociadores sindicales (el plan aun no ha sido refrendado por las bases) aceptaron un congelamiento de salarios durante ese período y un programa de jubilación temprana de 2,400 empleados.
No se ha acordado hasta ahora un plan similar para los arquitectos e ingenieros del Ayuntamiento.
Kent Wong, el director del Centro de Estudios Laborales de UCLA, explicó que aún no hay datos sistematizados sobre el uso de furlough o licencias forzadas. "Aun en la Universidad de California se ha propuesto un furlough de 8% para todo el personal, pero aún no se ha implementado", dijo.
Wong hizo ver que la mayoría de las entidades del país ha adoptado ya desde congelación de salarios hasta congelación de plazas que quedan vacías, pero una reducción del rango del 8%, expresó, "es una contundente reducción salarial".
Aunque obviamente los recortes de tiempo y salarios de los trabajadores han tenido lugar en otros momentos de contracción económica, los que están ocurriendo en en California este año son los más severos de que se tenga memoria.
"Esta es la peor crisis fiscal en la historia de California y al mismo tiempo la peor recesión que ha visto el país desde los tiempos de la Gran Depresión; es extremadamente generalizada y la realidad es que impacta a los trabajadores de bajos ingresos más que a ningun otro sector", agregó Wong.