Nueva York — El descontento entre líderes de la comunidad afroamericana y de los derechos civiles por el veredicto en el caso de Sean Bell seguía vivo ayer, dos días después de que un juez de la corte suprema de Queens absolviera de todos los cargos a tres detectives acusados de disparar 50 tiros contra Bell.
Ayer varios líderes anunciaron que entrarán en “una nueva fase” en la lucha para que se rectifique el fallo proferido por el juez Arthur Cooperman, el cual calificaron de “injusto” y “ofensivo”.
“Vamos a enviar una carta al Fiscal General y al Departamento de Justicia pidiéndoles que tomen cartas en el asunto para que estos tres policías sean investigados, procesados, juzgados y culpados”, dijo Marc Morial, presidente de la Liga Urbana Nacional y ex alcalde de Nueva Orleans.
Morial hizo las declaraciones durante una extensa rueda de prensa en el National Action Network, en Harlem, la organización liderada por el Reverendo Al Sharpton y a la cual asistieron varios líderes de todo el país congregados en el Foro de Líderes Negros, así como la familia y la novia de Bell.
La indignación de los líderes reunidos ayer y de las cerca de cien personas que se acercaron para escucharlos era evidente.
“Le prometí al Reverendo Sharpton que sería muy moderado al hablar pero ante esto, ¡la gente tiene que salir a las calles!”, dijo alzando la voz Charles Steele, de la Conferencia Cristiana de Líderes del Sur, lo que arrancó aplausos del auditorio.
Sharpton se quejó del estigma de violencia que la policía y algunos medios de información han querido ponerle al movimiento de protesta por la absolución del juez.
“La única violencia que ha habido en el caso de Sean Bell son los 50 tiros que le pegaron”, dijo Sharpton, una de las voces más elocuentes e incisivas en contra del veredicto del juez.
Tras la conferencia más de doscientas personas marcharon a lo largo de la Avenida Lenox —también conocida como Martín Luther King— entre la calle 145 y 135, bloqueando el tráfico y gritando arengas en contra de la policía.
En otro punto de la ciudad, defensores de los derechos civiles pidieron que se vuelva a implantar la figura de un Fiscal Especial que a nivel estatal investigue este tipo de casos.
“Es difícil, casi imposible, procesar a policías activos en casos de abuso, en particular en casos de homicidio”, dijo Norman Siegel, ex director del Sindicato de Libertades Civiles de Nueva York quien pidió apoyo a la iniciativa por parte del gobernador David Paterson.
Sean Bell murió —y dos amigos resultaron gravemente heridos— el pasado 25 de noviembre de 2006 en medio de un tiroteo iniciado por detectives encubiertos en un club nocturno de Queens.
Lorenzo.morales@eldiariony.com








