Nueva York
— A dos días que se conozca el veredicto sobre el caso de Sean Bell, el hombre de 23 años que murió abaleado por la policía el día de su boda en un club nocturno de Queens en 2006, el reverendo Al Sharpton y familiares pidieron al juez obrar en derecho, al tiempo que negaron cualquier incitación a la violencia.“Esperamos que el juez proceda según la ley y la evidencia contenida en la acusación y no basado en la cantidad de distracciones y entretenimientos que han rodeado el caso”, dijo Sharpton durante una rueda de prensa en las escalinatas de la Alcaldía.
La posibilidad de que los tres detectives acusados de la muerte de Bell sean absueltos por el juez de la corte Suprema de Queens, Arthur Cooperman, ha despertado el temor de que se presenten disturbios y dispare tensiones raciales.
“Nunca hemos apelado a la violencia ni convocado a ella y no lo haremos ahora”, dijo Sharpton. “Nos insulta que eso se sugiera de cualquier forma”.
El caso de Bell ha sido comparado por muchos con el de Amadou Diallo, un jóven inmigrante africano que murió baleado por la policía en 1999.
Entonces, después de que los cuatro policías fueron absueltos, miles de personas se lanzaron a las calles para rechazar el veredicto, tras un mes de protestas y desórdenes que terminaron con el arresto de 1.200 personas, incluidos políticos y celebridades.
“Ya sabemos lo que es que no haya justicia con el caso de Amadou Diallo, y esta vez el sistema de justicia tiene la oportunidad de redimirse”, dijo el asambleísta Ruben Díaz Jr. quien, junto a varios concejales de la ciudad, acompañaron a Sharpton en sus declaraciones.
Ayer la policía minimizó versiones según las cuales desplegaría un operativo de mil hombres en los alrededores de la corte de Queens ese día, así como en el lugar donde fue baleado Bell.
“No tenemos información de que pueda haber problemas el viernes”, dijo Madelyne Galindo, vocera de NYPD.
“Espero que sin importar cuál sea el veredicto todo el mundo se comportará de manera correcta”, dijo el alcalde Michael Bloomberg.
Si bien el caso de Bell tiene similitudes con el de Amadou Diallo, también hay diferencias. Ambas víctimas eran afroamericanos, estaban desarmadas y murieron en medio de una verdadera llukvia de balas.
Sin embargo, los motines que generó el caso de Diallo se dieron en momentos en que las relaciones entre la comunidad negra y el entonces alcalde republicano Rudy Giuliani no eran buenas. Además, en el caso de Bell, dos de los policías acusados son afroamericanos.
“Siempre habrá gente interesada en convertir el caso de Bell en un tema racial aunque no lo sea”, dijo Bryan McNamara, profesor del John Jay College de Justicia Criminal.
Los tres detectives acusados son Gescard Isnora, Marc Cooper y Michael Oliver y enfrentan cargos por homicidio no premeditado, asalto y conducta peligrosa
Lorenzo.morales@eldiariony.com








