La Habana/EFE — El presidente boliviano, Evo Morales, se reunió ayer por dos horas con el primer secretario del gobernante Partido Comunista de Cuba, Fidel Castro, a quien vio “muy lúcido, muy sabio”, mejor que la última vez que se entrevistaron, según declaró al terminar una breve visita a La Habana.
“Le vi muy lúcido, muy sabio, porque en mi última visita, meses atrás (en 2008), me preocupé bastante”, dijo Morales a periodistas en el aeropuerto habanero José Martí, donde tomó el avión para regresar a su país poco antes de la medianoche.
El líder cubano “se siente muy bien, como siempre, preocupado de las políticas de salud, de las políticas sociales, de políticas económicas”, aseguró el visitante, que también se reunió por casi dos horas con el presidente de la isla, Raúl Castro.
“Quiero reiterarle sin miedo al mundo que después de conversar esas dos horas con el compañero Fidel, (estoy) muy contento. Me siento orgulloso de Fidel, de Raúl, del pueblo revolucionario de Cuba, y en cualquier momento estaré de nuevo por acá para seguir conversando”, agregó.
“Con Raúl estuve igual, casi unas dos horas”, aclaró Morales a instancia de los periodistas, sin agregar más detalles sobre la entrevista.
“Tengo muchas ganas de quedarme acá, pero también tengo compromisos en Bolivia y en los países vecinos. Mañana estaría en Paraguay con el compañero (Fernando) Lugo”, explicó.
Morales visita este viernes Paraguay para conmemorar con Lugo el 74 aniversario del armisticio que puso fin a la Guerra del Chaco, que enfrentó a ambos países entre 1932 y 1935.
Tras su llegada, Morales dictó una conferencia en la Universidad de La Habana, en la que sostuvo que los procesos revolucionarios de América Latina ya son “imparables”.
Añadió que en Bolivia “va bien” y “es irreversible” la segunda etapa de “la liberación” regional, citando un término acuñado por el presidente venezolano, Hugo Chávez.
Según Morales, la “otra propuesta” para su país sería regresar al “modelo neoliberal, al saqueo, y a las privatizaciones de los servicios básicos”.
En un auditorio en el que estaba el primer vicepresidente cubano, José Ramón Machado Ventura, agradeció la “cooperación incondicional” y la “solidaridad” del Gobierno de La Habana.