La primer narcomatanza ocurrida en Guatemala, en Zacapa en marzo del 2008, marcó oficialmente la presencia en el país de los Zetas, el brazo armado del Cartel del Golfo de México. El objetivo: la aniquilación del narco “Juancho” León.
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Parte primera de cuatro

Tras 20 años de capturas y extradiciones, el decomiso de toneladas de cocaína y millones de dólares no han frenado trasiego de cocaína.

Ciudad de Guatelama, Guatemala — Dieciséis neoyorquinos deben decidir si el guatemalteco Jorge Mario Paredes Córdova es culpable de narcotráfico. Son los miembros del jurado que participa en el juicio contra Paredes, que comenzó el 29 de septiembre y se realiza en la Corte del Distrito Sur de esta ciudad, en 500 Pearl Street de Manhattan.

Antes de su traslado a Nueva York, Paredes, de 43 años, nunca había estado en EE.UU., pero el brazo de la fiscalía neoyorkina lo alcanzó en Honduras en mayo del 2008. Justificó su captura luego de la grabación de 16 conversaciones telefónicas sostenidas entre un sujeto identificado como el “Gordo”, desde México y Guatemala, y un socio suyo en Nueva York. Ese socio (que resultó ser un informante de la Administración Antidrogas, DEA) quien luego identificó a El Gordo como Paredes.

—“¿Él todavía tiene cosas suyas?”, le habría preguntado El Gordo a su socio, respecto a unos kilos de cocaína en manos de otro cómplice.

— “Sí, él tiene la familia entera… más un poquito más”, le habría respondido el socio (el informante). “El amigo mío siempre es quien me recibe y le da hospedaje y todo… a los equipos de fútbol y a la familia”, añadiría acerca del almacenaje de la droga, los transportistas y el cargamento.

Todas las llamadas, incluyendo este fragmento de conversación, se grabaron en el 2003. Las grabaciones permitieron detener a siete acusados en este caso; cinco se declararon culpables para evitar un juicio y reducir su condena.