SANTO DOMINGO, República Dominicana.— Los resultados de una encuesta de boca de urna que entrevistó ayer a casi 19 mil electores, le daban al mandatario Leonel Fernández un 56% de la votación presidencial.
Su principal contrincante, Miguel Vargas, del Partido Revolucionario Dominicano (PRD), tenía 35% a su favor en el estudio; y Amable Aristy, del Partido Reformista Social Cristiano (PRSC), un 4% en la encuesta de la firma Penn, Schoen & Berland Associates.
Las autoridades dominicanas no han emitido ningún resultado oficial de la elección que cerró a las seis de la tarde.
La firma encuestó a casi 19 mil votantes en cien centros electorales de todo el país y tiene un margen de error de un punto porcentual, pero no toma en consideración los votos emitidos en el extranjero.
Los encuestados justificaron su voto a favor de Fernández por considerarlo "más capaz", mejor administrador y que lo favorecen por ser quien mejor podría resolver los problemas del país.
Los que dijeron haber votado por Vargas lo hicieron, mayormente, por que podría tumbar a Fernández.
Los resultados de la encuesta de boca de urna coinciden con las mediciones previas a la votación.
Fernández se postuló con el respaldo de 11 partidos.
De confirmarse el resultado de la encuesta, Fernández se convertiría en el primer presidente en ser reelecto y ocupar por tercera vez el puesto luego del mandato del fenecido Joaquín Balaguer.
Ahora deberá encarar el constante aumento en el costo del combustible, los abastos de energía del país y el costo de los alimentos, cuya producción fue subsidiada por el gobierno previo al evento electoral, pero que es un remedio que no puede extenderse por mucho tiempo.
En la elección votaron 5.7 millones de dominicanos incluyendo más de 150 mil en el extranjero.
Aunque la campaña fue intensa, costosa y feroz, ambos candidatos principales, Fernández y Vargas, se enfrentaron a la frustración de los electores que le reclamaron a los dos partidos mayoritarios actos de corrupción y el no cumplir las promesas de campaña.
Vargas tuvo la pesada carga de haber trabajado con administraciones del PRD que también fueron señalados por actos de corrupción.
Y Fernández quedó en evidencia cuando, por orden de la Junta Central Electoral, tuvo que cancelar una nómina paralela que mantuvo de empleados públicos.
"Lo único que cambia es el color [de los partidos]", dijo con frustración Alfredo Ledesma, de 37 años, refiriéndose al morado que identifica al PLD de Fernández, y el blanco del PRD, de Vargas.








