En España. El presidente Ecuador, Rafael Correa en su alocución de ayer. (FOTO: AP)
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MADRID

El presidente ecuatoriano Rafael Correa aseguró ayer que su país no es "ningún santuario" de las FARC y calificó como "indignante y calumniosa la campaña de desprestigio" que, a su juicio, orquestó Colombia tras el ataque de su ejército en suelo ecuatoriano el 1 de marzo.

Después de reunirse con el presidente del gobierno español José Luis Rodríguez Zapatero en el primer día de una gira por Europa, Correa quiso desvincularse de cualquier relación con la guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia.

"El problema de América Latina no es Ecuador. El problema de América Latina es Colombia, y la guerrilla y el narcotráfico que no pueden controlar", dijo.

De esta forma, Correa pidió la colaboración de la comunidad internacional para mediar en la crisis y quiso lanzar un mensaje a la opinión pública sobre su determinación a combatir a las FARC junto con el gobierno de su colega colombiano Alvaro Uribe. Aunque siempre, matizó, "con la paz y no con la guerra".

"Ecuador no es cómplice, sino víctima de este conflicto", añadió.