ROMA/AP — Por primera vez en la historia de Italia, la inmigración indocumentada será considerada un delito penado con multas de 14,000 dólares, según un proyecto de ley aprobado en la semana por el Senado de manera definitiva.
Se trata de “una iniciativa fuerte para contrarrestar la emigración clandestina y para proteger a los ciudadanos en las grandes ciudades”, sostuvo el ministro del Interior, Roberto Maroni.
La nueva ley permite la “ronda” de civiles para que vigilen las ciudades las noches, lo cual estaba en manos exclusivamente de la policía, y prevé medidas más rígidas para los llamados “matrimonios de conveniencia” para una obtención más rápida de la ciudadanía italiana. Los dos aspirantes a esposos deberán convivir antes por dos años.
La nueva ley obliga a los funcionarios públicos a denunciar a los inmigrantes sin papeles que se encuentren en Italia. Se eximió de ello sólo a los médicos que atiendan a los inmigrantes y los directores de centros educativos, como también lo establecía la propuesta original al ser presentada ante el Parlamento.
El proyecto de ley original incluía penas de cárcel, pero fueron eliminadas por el escándalo que provocó en el país y en Europa en general.
La iniciativa sobre seguridad presentada por el gobierno conservador de Silvio Berlusconi, rechazada por la oposición de centroizquierda y criticada también por el Vaticano, fue aprobada por 157 votos a favor, 124 en contra y tres abstenciones
Se trata de “una ley que traerá mucho dolor y dificultad”, dijo el Vaticano a través del arzobispo Agostino Marchetto, secretario del dicasterio para los Emigrantes.
ROMA/AP — Por primera vez en la historia de Italia, la inmigración indocumentada será considerada un delito penado con multas de 14,000 dólares, según un proyecto de ley aprobado en la semana por el Senado de manera definitiva.
Se trata de “una iniciativa fuerte para contrarrestar la emigración clandestina y para proteger a los ciudadanos en las grandes ciudades”, sostuvo el ministro del Interior, Roberto Maroni.
La nueva ley permite la “ronda” de civiles para que vigilen las ciudades las noches, lo cual estaba en manos exclusivamente de la policía, y prevé medidas más rígidas para los llamados “matrimonios de conveniencia” para una obtención más rápida de la ciudadanía italiana. Los dos aspirantes a esposos deberán convivir antes por dos años.
La nueva ley obliga a los funcionarios públicos a denunciar a los inmigrantes sin papeles que se encuentren en Italia. Se eximió de ello sólo a los médicos que atiendan a los inmigrantes y los directores de centros educativos, como también lo establecía la propuesta original al ser presentada ante el Parlamento.
El proyecto de ley original incluía penas de cárcel, pero fueron eliminadas por el escándalo que provocó en el país y en Europa en general.
La iniciativa sobre seguridad presentada por el gobierno conservador de Silvio Berlusconi, rechazada por la oposición de centroizquierda y criticada también por el Vaticano, fue aprobada por 157 votos a favor, 124 en contra y tres abstenciones
Se trata de “una ley que traerá mucho dolor y dificultad”, dijo el Vaticano a través del arzobispo Agostino Marchetto, secretario del dicasterio para los Emigrantes.