Foto del líder cubano Fidel Castro tomada el 10 de mayo del 2005. (FOTO: EDLP)
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La nación caribeña es la única en el continente que no es invitada a la Cumbre de las Américas pues esta depende de la Organización de los Estados Americanos, de cuya membresía fue suspendida poco después del triunfo de la revolución cubana. Pero en esta ocasión casi todas las naciones asistentes reclamaron un cambio de política estadounidense hacia Cuba.

El jueves, el presidente Raúl Castro se mostró dispuesto a hablar de todos los temas con Estados Unidos, incluyendo algunos polémicos, como el de los presos políticos o la libertad de expresión, considerados por la isla como asuntos internos.

Este mes Obama levantó las restricciones de los viajes de cubano-estadounidenses a la isla y el envío de remesas, pero no se produjo ninguna noticia sobre el embargo que abarca desde multas para los estadounidenses que vengan hasta castigo para todos los que comercien con la nación caribeña.

En su "Reflexión" Castro dio cuenta de que había seguido el desarrollo de la Cumbre y lamentó que la reunión fuera a puertas cerradas.

"Una Cumbre Secreta es peor que el cine mudo", lamentó el ex gobernante de 82 años, el cual delegó el poder en julio del 2006 debido a una fuerte enfermedad no revelada. De todas formas, sigue teniendo fuerte influencia en el gobierno y en muchos sectores de América Latina.