GINEBRA, Suiza.— Irán descartó ayer suspender su programa de enriquecimiento de uranio, lo que arrojó dudas sobre el valor de las conversaciones entre Teherán y seis potencias mundiales menos de una hora después de su comienzo.
Las conversaciones —a las que Estados Unidos asistió por primera vez— habían suscitado expectativas de un posible compromiso según el cual Irán accedería a detener la expansión de dichas actividades. A cambio, las seis potencias —incluyendo los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas— se abstendrían de aprobar nuevas sanciones contra la república islámica.
Pero los comentarios de Keyvan Imani, miembro de la delegación iraní, parecieron indicar que Teherán no estaba dispuesta a hacerlo, al menos al comienzo de las conversaciones.
"Suspensión... no hay ninguna posibilidad", dijo a la prensa en el patio de la municipalidad de Ginebra, la sede de las negociaciones.
También pareció haber pocos progresos al comienzo de las gestiones.
Un diplomático occidental en Ginebra, familiarizado con las gestiones, dijo que los iraníes se concentraban en "el segundo o tercer paso" de negociaciones sustanciales sin responder a lo que las seis potencias consideran un requisito para que se den aquéllas: el congelamiento del programa de enriquecimiento.
La presencia del subsecretario de estado William Burns había dado la impresión de que podría haber un compromiso.
La cuestión del enriquecimiento es clave debido a que la actividad puede producir tanto combustible para plantas nucleares como ojivas nucleares para bombas. Irán ha desoído tres series de sanciones de la ONU insistiendo en que tiene derecho al uso pacífico, según el Tratado de No Proliferación Nuclear. Pero existe una creciente preocupación de que la república islámica podría querer fabricar armas nucleares.
Recientes declaraciones iraníes sugieren que buscan mejorar sus vínculos con Estados Unidos. Algunos funcionarios se mostraron receptivos al debate en el gobierno estadounidense por abrir en Teherán una sección de intereses —una presencia diplomática informal— después de haber cerrado su embajada allí hace décadas.








