Los países pobres o en vías de desarrollo sufren las consecuencias del alza de los precios provocada por la fabricación de los biocombustibles. (FOTO EFE)

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 Isabel Martínez Pita

Agencia EFE

La organización humanitaria Oxfam lanzó un mensaje ante la reunión del Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, para que, sumándose a otras organizaciones no gubernamentales, sean la pobreza y la crisis de los alimentos los temas prioritarios que se traten con el fin de buscar soluciones a los problemas de abastecimiento de materias primas.

En un comunicado, Oxfam señala que la atención puesta en el mundo desarrollado, a raíz de la crisis económica, no debe eclipsar las medidas para ayudar a los países en desarrollo.

"La incertidumbre económica global, los altos precios de los alimentos, las inundaciones más frecuentes, las sequías y otros impactos del cambio climático suponen una serie amenaza para la gente vulnerable en los países en desarrollo", según Elizabeth Stuart, asesora de política de la organización humanitaria.

"La situación requiere una acción urgente y más dinero de las naciones ricas", añade Stuart en la nota de Oxfam.

La organización no gubernamental solicita medidas urgentes de los Gobiernos para que los consumidores con menos recursos puedan estar protegidos de los altos precios de los alimentos.

Consecuencias impredecibles

Si bien el alza de éstos es una seria amenaza para las zonas más pobres, también puede traer oportunidades, añade. Según Oxfam, es importante que los productores rurales con menos recursos y los trabajadores agrícolas tengan acceso a los posibles beneficios de las altas tarifas de los alimentos.

La crisis debería ayudar a aumentar la inversión en el sector agrícola, indicó la ONG, y agregó que el Banco Mundial puede ayudar a las naciones más pobres a adaptarse al impacto que supone el cambio climático.

La reunión en Washington entre el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial tuvo como protagonista, en la apertura de sus conversaciones, el espectacular alza de los precios de los alimentos, provocada por la fabricación de los biocombustibles, que tratan de sustituir al petróleo como fuente de energía.

Los dos organismos se unieron a otros organismos como la ONU para acusar a la producción de biocarburantes del alza de precios de productos tan vitales como son el arroz y el trigo,  y pedir el cese de su fabricación que, además, no elimina la emisión de gases con efecto invernadero.

Los biocarburantes, combustibles obtenidos a partir de materias primas vegetales han sido los causantes de fuertes crecimientos de precios, un 40% en un año, y ha generado los principales problemas de hambre en los países más pobres. Por ello, en esta reunión anual entre los que se considera el emporio económico internacional: el FMI y el Banco Mundial, los dos organismos se han unido a las protestas que desde hace tiempo las ONG venían clamando en contra de su producción.

Por primera vez desde hace tiempo, cuestiones que afectan al mundo desarrollado, como las actuales dificultades de los mercados financieros, la debilidad del dólar o la recesión en EE.UU. y sus efectos en Europa, quedaron atrás para dar prioridad a los problemas del hambre.

Alimentos subieron 35%

“Mientras los estadounidenses se preocupan por lo que cuesta llenar el depósito de gasolina, hay gente que tiene problemas para llenar el estómago”, manifestó Robert Zoellick, presidente del Banco Mundial.    

Según datos de la Organización de las Naciones Unidas, el coste de los alimentos ha subido un 35% en un año.Los lácteos subieron un 80% en 2007 y los cereales, un 45%. Pero las expectativas de este organismo para el futuro no son muy optimistas.

Según Lennart Bage, presidente del Fondo Internacional para el desarrollo de la Organización de las Naciones Unidas, “los precios más altos permanecerán durante un largo plazo”, por ello “la comunidad internacional debe unirse y tomar medidas inmediatas para alimentar a quienes se enfrentan al hambre”.

El FMI asegura que la fabricación de biocombustibles ha supuesto casi la mitad del aumento de la demanda alimentaria y que,  por traslado de costes y sustitución, la situación afecta a una gran cantidad de materias primas.

Dominique Strauss-Khan, director gerente del FMI, aseguró que los aumentos de precios alimentarios “tendrán una repercusión enorme en el crecimiento económico mundial”.

Esta situación crea un gran desequilibrio que elimina los avances obtenidos en la lucha contra la pobreza “hemos retrocedido siete años en apenas unos meses”, aseguró Strauss-Khan.

Las consecuencias a largo plazo en países muy dependientes del mercado alimentario son impredecibles, pero ya se están produciendo los primeros conflictos en países como México,  donde el maíz es el principal sustento de la alimentación de su población.