Personal forense revisa el cadáver de José Alfredo Yáñez Reyes, abatido junto a la barda fronteriza de Tijuana. EFE
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MÉXICO, D.F.— El gobierno mexicano reprochó ayer a Estados Unidos el asesinato del migrante José Alfredo Yáñez Reyes, de 40 años, baleado por un agente de la Patrulla Fronteriza, a pesar de que las autoridades estadounidenses se comprometieron en diciembre pasado a tomar medidas para evitar este tipo de incidentes.

"México y Estados Unidos emitieron una Declaración Conjunta sobre prevención de la violencia en la región fronteriza, a fin de evitar que de ambos lados de la frontera se conjuguen los factores que deriven en este tipo de incidentes", recordó la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) a través de un comunicado.

La Cancillería de este país reiteró la condena frente al incremento de muertes ocasionadas por policías migratorios de EEUU que desde 2008 suman 37 casos, en la mayoría de los cuales los estadounidenses argumentan que fueron atacados.

"El uso de armas de fuego para repeler ataques con piedras, lo que información preliminar indica que puede haber ocurrido en este caso, representa un uso desproporcionado de la fuerza", destacó .

Las versiones recopiladas por la Patrulla Fronteriza (BP) y las autoridades del estado de Baja Californian describen que Yáñez iba acompañado de otra persona que huyó a México al momento de ser descubiertos como indocumentados cerca de la garita de San Ysidro, alrededor de una milla cerca de San Diego.

Steven Pitts, vocero de BP, dijo que este sobreviviente es un hombre; mientras la policía de Tijuana divulgó a la prensa que se trata de la esposa de Yáñez, Mayra Paredes, de 18 años, quien fue testigo de los hechos.

Pitts detalló que los agentes fueron atacados con piedras por los migrantes, mientras corrían de regreso a lado mexicano. Ya en el línea fronteriza y desde arriba de la cerca divisoria, Yáñez intentaría lanzar un bloque "grande" de madera a su perseguidor.