Mucho se habla de los agentes fronterizos corruptos que dejan pasar narcóticos o indocumentados a cambio de un soborno, pero hay otro tipo de corrupción dentro de las agencias migratorias que también está en auge: el "arregla papeles oficial".
Es el "amigo dentro de la migra" que alguien le ofrece a un indocumentado desesperado para que le resuelva su situación a cambio de importantes sumas de dinero.
A veces ese "amigo" funciona y da papeles verdaderos, pero el riesgo que corren quienes los compran sigue siendo alto: cuando descubren a los corruptos, generalmente también descubren a sus clientes.
O cuando los inmigrantes viajan y regresan al país o quieren "arreglar" a sus familiares, enseguida las autoridades encuentran que hay algo mal con esos documentos, indicaron varios abogados locales que han visto este tipo de casos.
"A mí han venido muchos clientes pidiéndome que los ayude a arreglar a familiares, o ya cuando los agarraron y están en proceso de deportación, porque les descubrieron que compraron papeles a alguien de dentro", comenta la abogada Alma Rosa Nieto. "También he visto cómo se han llevado esposado a algún agente de inmigración de la misma corte".
Y si se corre o no un riesgo al "comprar papeles a un migra", hay que preguntarle a Jaime, un pintor de Los Ángeles (no es su nombre verdadero), que contó a La Opinión la historia que pudo haberle costado la deportación, pero por la que en definitiva gastó 30,000 dólares que aún está pagando a sus tarjetas de crédito.
"Yo estaba muy cansado de tanto buscar, de tanto tocar puertas, todas se me cerraban, me decían que no podían hacer nada con mi caso", dijo Jaime en una entrevista telefónica. Un hombre que conoció en la oficina donde trabajaba le dijo que tenía a un amigo "en inmigración" que arreglaba papeles y paraba deportaciones. Ofreció ser su intermediario y hasta le mostró que tenía acceso a los archivos oficiales, consiguiendo una copia del de Jaime.
"Yo pensé, ‘debe ser cierto que puede arreglar y que trabaja dentro’, así que decidí seguir adelante", comentó el inmigrante, que en efecto recibió dos permisos de trabajo legales, en 2006 y 2008.
Elizabeth Uribe es la abogada de Jaime. Este acudió a ella un día después de leer en La Opinión que el mismo "amigo de la migra" que firmó su papeleo había sido arrestado por las autoridades. Se trataba del subjefe de fiscales de la Oficina de Control de Inmigración y Aduanas (ICE), Constantine Peter Kallas.
"Hicimos que mi cliente fuera directo a las autoridades a contar su historia voluntariamente. Fuimos con el FBI y el fiscal federal. Tuvimos suerte, él pudo haber sido acusado de sobornar a un agente federal", dijo Uribe. "Cuando llegamos con el FBI ellos ya tenían todos los papeles que tenían el nombre de mi cliente. Lo podían haber detenido y deportado; pero como testigo potencial, no lo hicieron".
Kallas había sido descubierto tras cobrar cerca de medio millón de dólares de inmigrantes a los que "arreglaba" u ofrecía arreglar sus papeles. Las autoridades incluso presentaron en su juicio un video en el que se ve a Kallas recibiendo un sobre con 20,000 dólares de un hombre que se hizo pasar por un inmigrante que buscaba sus servicios.
En abril del año pasado, el ahora exfiscal de ICE fue condenado a 17 años de prisión por fraude con documentos, robo de identidad, mentir al Departamento del Trabajo y evasión de impuestos.
Entre otros manejos, Kallas y su esposa María usaban corporaciones falsas para conseguir certificaciones de empleo a inmigrantes en forma fraudulenta. Esto fue lo que pasó con Jaime.
"Cuando llegamos allí con los fiscales, ellos tenían un montón de papeles supuestamente firmados por mí que yo jamás había visto", comentó. "Me habían falsificado la firma y habían metido un montón de cosas falsas que yo ni sabía".
MÁS CASOS
El de Kallas no es un caso aislado. Las agencias que lidian con la frontera y la ley migratoria han experimentado un significativo aumento en casos de corrupción, sobre todo en los estados cercanos a la frontera.
Mientras la mayoría de los casos tienen que ver con sobornos recibidos de narcos y "coyotes", hay muchos otros tipos de casos que surgen porque el personal de estas agencias se ha multiplicado en los últimos años y no se siguieron estrictas medidas de seguridad en la contratación, que se siguen con otras agencias federales. Por ejemplo, el uso regular de interrogatorios con polígrafos, que ahora se está comenzando a implementar.
El propio director del Servicio de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP), Alan Bersin, lo reconoció hace una semana durante una audiencia pública en el Senado: el crecimiento rápido de la cantidad de personal ha ido en detrimento de la seguridad del mismo.
"Hemos tenido un crecimiento sin precedentes", dijo Bersin. "Entre 2004 y 2010, solamente la Patrulla Fronteriza se ha más que duplicado en tamaño".
Bersin indicó que el nuevo personal es más joven y menos experimentado y que la cantidad ha hecho más difícil que les hagan el doble control que se requiere cada cinco años. Entre tanto, la oficina de asuntos internos de CBP encargada de investigar corrupción ha aumentado de 162 agentes en 2006 a 624 en abril de 2011.
Aun así, al parecer, las diferentes agencias encargadas de detectar corrupción no tienen suficiente capacidad. Charles Edwards, inspector general del Departamento de Seguridad Interna (DHS), declaró en la misma audiencia que "el crecimiento de DHS en los últimos años ha sido del 34% y que su oficina, encargada de investigaciones, ha crecido en 6%.
También se ha incrementado en 38% la cantidad de quejas del público desde 2004.