Activistas indican que los programas que mezclan el aspecto migratorio con lo policíaco son una amenaza para las víctimas de abuso. Archivo
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María Bolaños lleva más de un año peleando su deportación, luego de que en una pelea con su esposo llamara a la policía para reportar que estaba siendo víctima de violencia doméstica y el policía que llegó a su casa sospechara que vendía tarjetas telefónicas ilegalmente y la mandara a arrestar.

El suyo es el caso más conocido públicamente, pero activistas señalan que todos los programas que mezclan la actividad policial con la migratoria representan una amenaza creciente para mujeres inmigrantes víctimas de violencia doméstica, incluso para las que ya solicitaron algunos de los beneficios migratorios que las benefician. "El Departamento de Seguridad Nacional no ha sido muy efectivo en identificar víctimas de violencia doméstica a las que incluso ya le han dado beneficios, como por ejemplo suspensión de deportación bajo la ley VAWA (Ley contra la Violencia hacia la mujer)", dijo en una reciente audiencia ante el Congreso Leslye Orlof, directora del programa para mujeres inmigrantes de Legal Momentum.

Con la expansión del programa Comunidades Seguras, que se anunció ya funciona en cada condado de California – y lo hace también en otros mil condados del país- ese peligro crece, indicó Orloff.

Las inmigrantes indocumentadas víctimas de violencia doméstica tienen opciones legales y pueden pedir su residencia sin necesidad de un patrocinador, así como visas U o visas T. Estas son leyes que benefician a sobrevivientes de violencia doméstica, asalto sexual y tráfico humano, entre otros delitos violentos.

Pero cuando una víctima de violencia doméstica llama a la policía para reportar un incidente violento, a veces se realizan dobles arrestos –de la víctima y el perpetrador- sobretodo si la pareja no habla inglés y hay confusión sobre los hechos. Hay estados donde en estos casos es común un doble arresto mientras se aclara la situación, agregaron los activistas.