Activistas de ambos lados del cerco fronterizo se solidarizan en la marcha migrante. Emilio Flores / La Opinión
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EN LA FRONTERA Tijuana/San Ysidro.— En la mera esquina de Latinoamérica, donde unos barrotes de acero enmohecido en medio de la playa dividen a dos países, activistas defensores de los inmigrantes se reunieron ayer para iniciar la Marcha Migrante VI.

Al sur de esa barrera, donde una plaza de toros y un faro lucen imponentes, están Cornelio Cervantes y Joel Barba. Recientemente fueron deportados y a manera de protesta llevan consigo un cartel donde denuncian los abusos por parte de la policía de Tijuana.

Participan en el arranque de los que será una caminata a lo largo de la frontera entre California y Baja California, de Tijuana a Mexicali, para gritar, una vez más, las injusticias y abusos que padecen quienes buscan el "sueño americano".

"Estamos aquí porque somos migrantes, para denunciar lo que nos hace la policía (de Tijuana), a cada rato nos roba y nos detiene", dijo Cornelio.

Al norte, donde un abandonado Parque de la Amistad ya no recibe visitantes, Enrique Morones sostiene una cruz con la leyenda: "Ni una muerte más. Marcha Migrante".

Ese, dice el activista de San Diego, es el mensaje de esta sexta marcha.

"No queremos ni una muerte más, queremos reforma y la lucha sigue", mencionó. "Si no presionamos no se va a hacer".

De lado mexicano, el diputado Francisco Javier Sánchez Corona representa a la Comisión de Derechos Humanos del Congreso de Baja California en solidaridad a la marcha.

"Venimos a reclamar la violación de los derechos humanos que sufren los migrantes que pasan por nuestro país en busca de mejores condiciones de trabajo y de una mejor vida", dijo el legislador estatal. "Porque sabemos de las vejaciones que viven a diario por las propias autoridades y de grupos del crimen organizado, como secuestros, amenazas, violaciones y hasta la muerte".