Elevar las cuotas de los autobuses de Los Ángeles en el inicio de la peor crisis financiera desde 1930 no fue una decisión acertada, pues golpeó con fuerza a los principales usuarios del transporte público, trabajadores latinos de escasos recursos, concluye un reporte.
En suma, cita un análisis elaborado por la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA), las condiciones económicas de los empleados de bajos ingresos (de todas las razas) que usan el transporte colectivo "se han deteriorado en los últimos tres o cuatro años", período en que entraron en vigor los aumentos al costo del pasaje.
Aquí las razones: el ingreso promedio del hogar se ha reducido significativamente, mientras que el costo de vida ha aumentado, en particular el alquiler de vivienda.
"Esto significa que cualquier aumento en las tarifas es mucho menos accesible para los pasajeros de bajos ingresos. Dada la lenta recuperación económica, es probable que el problema persista durante algún tiempo", expone el estudio.
De julio de 2007 a julio de 2010, la Dirección Metropolitana de Transporte (Metro) ha aumentado sus tarifas un 44%, según el Sindicato de Pasajeros (BRU), el cual denuncia que en ese mismo período se ha reducido el servicio de autobuses un 7%, incluyendo nueve rutas.
"La agencia propone ahora eliminar otro 5% del servicio total, incluida la desaparición de 11 líneas de autobuses, y truncamientos o reducciones de servicio en otras 16", indica el grupo en un comunicado.
José Ubaldo, vocero de Metro, dijo que la intención de la agencia no ha sido equilibrar su déficit sobre los hombros de las familias de barrios marginados, sino mejorar la calidad del servicio. "El pasaje básico de Metro es de 1.50 dólares, uno de los precios más bajos que el de muchas de las agencias de transporte más grandes del país", citó.
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