Personal forense y agentes de policía vigilan el autobús donde tuvo lugar una balacera, en la que murieron cinco personas, en el sureste de la Ciudad de México. Una menor de 13 años falleció. EFE
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MÉXICO, D.F.— Los asesinatos de más de 40 personas relacionadas con la delincuencia organizada en las últimas horas en México se realizaron con métodos de intimidación civil, que incluyeron el ataque a servicios públicos, granadas contra casas particulares, incendio de vehículos para el transporte y cadáveres regados a la vista.

Una de las principales avenidas del puerto de Acapulco, Guerrero, en el sur de México, quedó en penumbras durante la madrugada de ayer después de que sicarios destruyeron a balazos los transformadores de corriente eléctrica para operar a oscuras en contra de algunos miembros de bandas rivales que se disputan la plaza.

A la par, otro grupo de delincuentes ejecutó a ocho personas, lanzó granadas contra viviendas particulares e incendió siete autos en el puerto, resumió la Secretaría de Seguridad Pública y Protección Civil de la ciudad, que no logró detener a ninguno de los hombres que sembraron el caos.

Desde horas antes, los desconocidos dejaron una cabeza humana cercenada a unos 200 metros de la costera Miguel Alemán, la avenida principal que circunda la bahía.

Al norte del país, la misma madrugada del viernes un enfrentamiento entre militares y delincuentes se saldó con ocho pistoleros muertos tras una persecución en Guadalupe, Nuevo León, reportó el Ejército.

En medio del silencioso amanecer de la ciudad —una de las de mayor adquisición económica del país— se contaron dos cuerpos en una camioneta, dos más cerca de un terreno baldío y tres que fueron alcanzados sobre la carretera cuando huían en desbandada.

Alrededor de una decena de pistoleros logró escapar, según la prensa local. El parte militar resumió el decomiso de ocho armas largas, un lanzagranadas y cartuchos.