BRASILIA/AP — Dilma Rousseff, una economista que militó en un movimiento guerrillero en su juventud, fue investida ayer como la primera mujer presidenta de Brasil, con el compromiso de erradicar la miseria extrema durante su mandato.
La nueva gobernante, de 63 años, juró respetar la Constitución, observar las leyes y promover el bienestar de la población antes de ser proclamada como la sucesora del mandatario saliente Luiz Inácio Lula da Silva.
En su primera declaración tras ser investida, Rousseff citó como principal compromiso de su gobierno mejorar las condiciones de vida de los sectores más pobres, al tiempo que anunció una política externa que enfatizará las relaciones con los países latinoamericanos como socios del progreso económico y social de Brasil.
Su mensaje trazó un plan de gobierno de continuidad de los logros de Lula con la concreción de tareas que el ahora ex presidente dejó pendientes, como las reformas política y tributaria.
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