A los rezos de Marta Flores (izq.) se unen sus padres Olivia García y Godelvo Flores, quien sostiene un rosario. Aurelia Ventura/La Opinión
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Si Marta Flores hubiese tenido seguro médico y acceso a exámenes de detección de cáncer, su prognosis sería más alentador. Durante varias semanas acudió a diferentes salas de emergencias de hospitales de Los Ángeles y clínicas, pero su carencia de una póliza de salud o de $40,000 evitó que recibiera el tratamiento que le hubiese evitado una trombosis y que los pulmones se le llenaran de líquido.

"Yo conozco mi cuerpo y sabía que algo estaba mal. El estómago (abdomen) estaba inflamado, me sentía débil y todo mi cuerpo se sentía raro", comentó Marta un día después de que recibió una dosis de quimioterapia.

El caso de Marta se repite con frecuencia no sólo en Los Ángeles, sino en todo el estado. Miles de mujeres latinas en California están siendo diagnosticadas con cáncer cervical. El único tipo de cáncer que es prevenible (vacunas), detectable (Papanicolaou) y tratable, ya sea con cirugía, quimioterapia o radiación.

De acuerdo con cifras oficiales Departamento de Salud Pública estatal, el nivel de incidencia de cáncer cervical en las latinas es de 12%, mientras que el de la población en general es de 8%.

En el condado de Los Ángeles es aún mayor. Casi el doble que las mujeres blancas, 14% en las latinas versus 8% en la población en general. El nivel de mortalidad es también casi el doble, de 3.9% comparado con un 2%.

La Dra. Victoria Cortessis, quien dirige un programa de prevención de cáncer cervical en el hospital público LAC USC —conocido como Hospital General—, explicó que están haciendo su mejor esfuerzo para llevar la prueba del Papanicolaou a las mujeres sin seguro médico del condado.