Fachada de un estacionamiento de automóviles decomisados por las autoridades policiacas de Los Ángeles. J. Emilio Flores/La Opinión
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Para Gutiérrez, "la inmensa mayoría" de los decomisos son a vehículos de personas que carecen de documentos legales, porque el estado de California les niega el derecho a portar una licencia de manejo desde 1993.

Se calcula que alrededor de 2.5 millones de personas manejan sin licencia de conducir en el Estado Dorado. Algunos lo hacen sin registrar la unidad ante el Departamentos de Vehículos de California (DMV), ni contar con un seguro contra accidentes.

"La necesidad económica de la ciudad no justifica la agresión a la comunidad indocumentada al confiscar el auto para que después tenga que pagar para recuperarlo", comentó. "Eso duele. En Los Ángeles no se debería prestar menos atención a estos incidentes".

La Comisión de Policía de Los Ángeles, encargada de regular las tarifas que cobran los corralones, no quiso emitir un comentario sobre este asunto. Mientras que Eric Rose, director ejecutivo de la Asociación de Corralones Oficiales, recalcó: "Nosotros sólo colectamos el dinero en nombre de la ciudad".

Gutiérrez insistió en que la única manera para evitar que los indocumentados continúen siendo la "minita de oro" de los gobiernos locales, es aprobar una reforma migratoria. "Con esto, de alguna manera se están financiando los déficit presupuestarios de la ciudad", señaló.