Fachada de un estacionamiento de automóviles decomisados por las autoridades policiacas de Los Ángeles. J. Emilio Flores/La Opinión
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Al igual que sus vecinos de Bell y de otras ciudades con graves acusaciones de corrupción, el gobierno de Los Ángeles también se ha beneficiado del decomiso de vehículos, siendo los indocumentados quienes pagan por los platos rotos.

En una revisión de las estadísticas de la Asociación de Corralones Oficiales de la Policía de Los Ángeles (OPG), que agrupa a 18 empresas de grúas y almacenes de autos incautados, La Opinión detectó que este municipio recibió $18.6 millones por ese rubro en 2009, la cifra más alta de los últimos nueve años.

Tal cantidad se reunió por el decomiso de 148,850 vehículos, la mayoría (78,862) retenidos por el Departamento de Policía de Los Ángeles (LAPD).

Manejar sin licencia de conducir continuó como uno de los motivos principales para incautar un auto. Un dato interesante es que el año pasado cerró como el período en que menos unidades fueron enviadas a corralones desde 2002, pero los ganancias fueron mayores.

El aumento de ingresos en las arcas municipales, según se constató en la base de datos del OPG, se debió a incrementos en la tarifa de liberación de autos decomisados, que ayer, por decisión del pleno del Cabildo, subió de $100 a $115. El cambio se presenta un año después de que esa cuota pasó de $48 a $100.

"Es asombrosa la forma en que hasta las autoridades de Los Ángeles se aprovechan de la debilidad política de la comunidad inmigrante, para recuperar fondos sobre las espaldas de los que más ayuda necesitan y quienes menos beneficios reciben", reprochó Juan José Gutiérrez, coordinador de la Coalición por los Derechos Plenos de los Inmigrantes.