Después de los ataques a unidades del transporte colectivo ocurridas en El Salvador en las últimas 24 horas, el presidente Mauricio Funes confirmó ayer en Los Ángeles que firmará la ley que convierte la pertenencia a pandillas en delito.
"Ya lo veíamos venir. En la medida en que los cercamos reaccionan", dijo durante un encuentro con la Junta Editorial de La Opinión.
La normativa declara fuera de la ley a los integrantes de las pandillas, y contiene disposiciones especiales dirigidas a cortar las fuentes financieras de la delincuencia organizada.
Según Funes, el nuevo plan antipandillas se distingue de programas similares aplicados por gobiernos pasados en que contiene elementos preventivos para evitar que los jóvenes se incorporen a esas bandas.
El mandatario reconoció que hay un ambiente de zozobra en El Salvador, pero puso de relieve que la percepción de la violencia ha terminado por imponerse a los hechos delincuenciales y que la criminalidad no es de la magnitud suficiente como para desalentar la inversión extranjera.
"Le he explicado a los inversionistas que la violencia es un problema focalizado. Muchos homicidios son pugnas entre rivales", afirmó.
El Salvador es considerado uno de los países más violentos de América Latina. En julio se registró ahí un promedio de 11 homicidios diarios.
Durante su gira de dos días por Los Ángeles, a la que se sumaron miembros de su gabinete y el embajador de El Salvador en Washington, D.C., el jefe de Estado habló con representantes de distintos sectores de la comunidad salvadoreña en Los Ángeles, visitó el Concejo Municipal y se reunió con el alcalde angelino, Antonio Villaraigosa.
Funes aseguró que está buscando la forma de transformar en permanente el Estado de Protección Temporal (TPS), al que se han acogido alrededor de 217,000 salvadoreños.
"No es una amnistía lo que estamos pidiendo [para los salvadoreños con TPS], estamos buscando que el alivio temporal se vuelva una solución permanente", aclaró en su encuentro con esta casa editorial.
Recalcó que lo más rápido y apropiado podría ser una orden de carácter administrativo por parte de su homólogo Barack Obama.
Explicó que está buscando una residencia permanente para estos salvadoreños porque El Salvador no está en condiciones de recibirlos actualmente.
Según cifras oficiales, menos de la mitad de las personas que reciben este beneficio migratorio se han reinscrito al programa.
El plazo de reinscripción para el TPS se venció ayer a la medianoche.
Funes, quien asumió la Presidencia de El Salvador en junio de 2009, hizo notar que a su llegada al poder se topó con una hacienda publica menguada por las secuelas de la recesión global y los malos manejos, y sin asideros para aplicar políticas monetarias debido a la dolarización de la moneda.
"Cuando uno tiene pocos recursos, tiene que priorizar: nosotros hemos priorizado en el gasto social", puntualizó.
Dio a conocer que en los próximos meses va a lanzar un ambicioso plan de atención médica, que incluye la contratación de 15 mil nuevos profesionales entre médicos y personal de apoyo.
Funes describió su gestión como una mezcla de pragmatismo y sensatez, y admitió que en cierto momento no creyó posible que fuera a ganar la elección —y si lo ganaba a asumir el poder—, debido a la enormidad de intereses que se oponían a un cambio en el esquema político de El Salvador.
"Yo mismo no sabía con lo que me iba a encontrar: El Salvador es una realidad compleja".
Expresó que uno de los rasgos distintivos del nuevo gobierno es que "el Presidente por primera vez se coloca por encima de los intereses partidarios".
"He tomado decisiones arriesgadas: pedir perdón por los crímenes del pasado, por el asesinato de los jesuitas, por el asesinato de Monseñor Romero, por las víctimas de la guerra", refirió en cierto momento al hablar de su experiencia como jefe de Estado.
Aseguró que los partidos polítcos se deben modernizar , y afirmó que hay que crear un estilo distinto de hacer política y profundizar la reconciliación y reconstrucción constitucional del país.
"El Ejército es la institución que más ha cumplido con los acuerdos de paz", aseguró al hacer el balance de los años de posguerra.