Mauricio Funes, presidente de El Salvador, responde a preguntas de ‘La Opinión’, durante la última etapa de su gira por la ciudad de Los Ángeles. J. Emilio Flores/La Opinión
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Después de los ataques a unidades del transporte colectivo ocurridas en El Salvador en las últimas 24 horas, el presidente Mauricio Funes confirmó ayer en Los Ángeles que firmará la ley que convierte la pertenencia a pandillas en delito.

"Ya lo veíamos venir. En la medida en que los cercamos reaccionan", dijo durante un encuentro con la Junta Editorial de La Opinión.

La normativa declara fuera de la ley a los integrantes de las pandillas, y contiene disposiciones especiales dirigidas a cortar las fuentes financieras de la delincuencia organizada.

Según Funes, el nuevo plan antipandillas se distingue de programas similares aplicados por gobiernos pasados en que contiene elementos preventivos para evitar que los jóvenes se incorporen a esas bandas.

El mandatario reconoció que hay un ambiente de zozobra en El Salvador, pero puso de relieve que la percepción de la violencia ha terminado por imponerse a los hechos delincuenciales y que la criminalidad no es de la magnitud suficiente como para desalentar la inversión extranjera.

"Le he explicado a los inversionistas que la violencia es un problema focalizado. Muchos homicidios son pugnas entre rivales", afirmó.

El Salvador es considerado uno de los países más violentos de América Latina. En julio se registró ahí un promedio de 11 homicidios diarios.

Durante su gira de dos días por Los Ángeles, a la que se sumaron miembros de su gabinete y el embajador de El Salvador en Washington, D.C., el jefe de Estado habló con representantes de distintos sectores de la comunidad salvadoreña en Los Ángeles, visitó el Concejo Municipal y se reunió con el alcalde angelino, Antonio Villaraigosa.

Funes aseguró que está buscando la forma de transformar en permanente el Estado de Protección Temporal (TPS), al que se han acogido alrededor de 217,000 salvadoreños.