El presidente Barack Obama ofrece una rueda de prensa en la Casa Blanca, la primera en cuatro meses. Shawn Thew / EFE
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ENTREVISTA

WASHINGTON, D.C.— El presidente Barack Obama descartó ayer la comparación entre México y Colombia de hace 20 años, realizada esta semana por la titular de la Secretaría de Estado, Hillary Clinton.

En una entrevista exclusiva con Impremedia, el mandatario estadounidense habló, entre otros temas, de la violencia al sur de la frontera y su visión del vecino país.

La puerta de la Oficina Oval se abre y con ella entra la luz del mediodía, que parece ampliar aún más su privilegiado espacio en Washington. Sus tonos cremas y amarillos, además de los elementos más nuevos en el despacho, cobran un cariz particular.

Entre ellos, el recién estrenado tapete con el Gran Sello de Estados Unidos, una de las últimas adquisiciones incorporadas por el mandatario al regreso de vacaciones.

"Adelante", dicen sus asesores, preocupados por el tiempo.

El resto de lo que parecía unos cuantos bocadillos livianos están terminando de entrar en la boca del Presidente, antes de que pueda extender el tradicional saludo de entrada.

Relajado, el mandatario brinda la bienvenida a Impremedia a su cotidianeidad, al mismo tiempo que camina lentamente por su oficina y se acomoda en los asientos aledaños a los sillones recién comprados.

"Todos listos", pregunta a su equipo antes de comenzar, mientras él mismo se posiciona para iniciar el diálogo. Inclinado sobre sus rodillas y recurriendo en repetidas oportunidades al gesto reflexivo de juntar las palmas de sus manos, el Presidente no oculta sus deseos de comenzar.

Tras la controversia causada esta semana por la Secretaria de Estado, Hillary Clinton, luego de declaraciones donde comparó a "México con Colombia de hace 20 años" y donde ligó a los carteles con movimientos de insurgencia, el Presidente no se demoró en rectificar la postura de su país.