Simón Guevara, de Honduras, es uno de los varios trabajadores hispanos que con sus manos están reconstruyendo la Zona Cero. Gerardo Romo/EDLP
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NUEVA YORK – Simón Guevara tenía solo 13 años cuando ocurrió el ataque a las Torres Gemelas. Hoy, sin haberlo imaginado, es uno de los más de 2 mil trabajadores que ayudan a reconstruir la Zona Cero.

De origen hondureño, Guevara no tiene palabras para describir lo que siente por ser parte de la fuerza laboral que trabaja en la construcción de la torre, que llevará el número Uno del World Trade Center y que se espera que se finalice su construcción en el 2013.

"Me siento muy orgulloso", dice el joven mientras se lleva una de sus manos al pecho, "se siente muy bonito", reitera.

Guevara estuvo desde muy pequeño familiarizado con las Torres Gemelas, precisamente porque su madre trabajaba como contadora en una de las oficinas y estaba de licencia por maternidad el día del fatídico ataque.

"Mi mamá estaba embarazada, por eso no estaba trabajando el día del atentado", reflexiona Guevara, que se desempeña en la sección de varillas de acero de la construcción.

David Franco, de padres mexicanos, que trabaja desde hace dos meses en la sección de limpieza de la construcción, afirma que todos los días al llegar a su casa "mi hija mayor de seis años me pregunta sobre lo que hice en el día y cómo va la construcción".

Nacido en Nueva York, Franco, de 35 años, subraya que además de saber que está siendo parte de la historia de la zona cero, "me da alivio porque tengo buen salario".

De acuerdo a Steve Coleman, portavoz de la Autoridad de Puertos de Nueva York y Nueva Jersey, propietaria del terreno de la Zona Cero, no existe un registro del origen o raza de los trabajadores que participan en la construcción, por lo que no se puede determinar cuántos de ellos son latinos.