Los Zetas, el grupo criminal que fuera brazo armado del Cartel del Golfo y que ahora son rivales a muerte, ha visto en el secuestro de migrantes una forma de lucro para sostener sus perversas actividades.
Un informe de la Comisión Nacional de Derecho Humanos (CNDH) deduce que el secuestro de migrantes genera ganancias para los criminales de hasta 50 millones de dólares al año.
En seis meses, de septiembre de 2008 a febrero de 2009, la CNDH registró 198 secuestros con un total de 9,758 víctimas, lo que supone que al año alrededor de 20 mil migrantes están siendo secuestradosMuchos de ellos fueron asesinados.
Tal fue el caso de Gelder Lizardo Boche Cante, un guatemalteco de 17 años de edad que había decidido probar suerte en el norte, pero que fue secuestrado por Los Zetas.
Boche es uno de las 72 migrantes fusilados en Tamaulipas supuestamente por Los Zetas, quien se habían comunicado con su padre para pedirle un rescate de 2,000 dólares.
"En Tamaulipas vivimos una situación sumamente difícil en cuanto a nuestra seguridad como ciudadanos y en el cuidado con nuestros hermanos migrantes", dijo a La Opinión vía telefónica el padre Francisco Gallardo, coordinador de refugios y movilidad humana de la Iglesia Católica en el norte de ese estado.
"La muerte de estas 72 migrantes es gravísima, porque los están viendo como un lucro", lamentó el sacerdote, "y esto lo han estado viviendo los migrantes desde hace unos cinco años, nosotros lo vemos en los refugios, nos damos cuenta por el testimonio vivo de muchos de ellos".
Al padre Gallardo la masacre de migrantes no los tomó por sorpresa, expresó.
"Pero es escalofriante porque fueron 72 personas... es una muestra de la situación tan grave que vivimos en México y en Tamaulipas", reiteró.
El secuestro de migrantes, apuntó, es muy común al este de la frontera entre Estados Unidos y México, porque seguido llegan a los albergues muchos migrantes que estuvieron en cautiverio.
También en el oeste de la frontera, advierte Heriberto García, procurador de Derechos Humanos en Baja California, el secuestro de migrantes se ha convertido en un práctica común.
"Cuando empezamos a detectar por las denuncias, de que los migrantes estaban siendo objeto de secuestro, uno se preguntaba qué podían obtener los secuestradores de estas personas que carecen de recursos económicos, pero lo que pasaba es que se puso en evidencia que los están secuestrando en volumen", mencionó.
Los secuestradores, armados con pistolas y fusiles de asalto, abordan a los grupos de migrantes antes de que crucen la frontera, los retienen en casas de seguridad o en los mismos cerros en espera de que sus familiares, ya sea en Estados Unidos o en sus pueblos de origen, paguen ciertas cantidades, que van de los 1,000 a los 5,000 dólares.
Para el ombudsman, el gobierno tiene la obligación de imponer mayores medidas de protección para los migrantes.
"Y reconocer que el tema de migrantes no es un tema de frontera", agregó García, "sino que todos los agravios que sufren los migrantes se dan a lo largo y ancho de la república".
En eso mismo coincidió Gabriel Pérez, representante de Casa del Migrante de Saltillo, en Coahuila.
"Esto que ocurrió en Tamaulipas es la punta del iceberg, nosotros tenemos la visión de todo el iceberg desde hace cuatro años", dijo este activista. "Los migrantes no sólo son discriminados, sino también secuestrados, puestos en toda forma de explotación, como servidumbre, en el tráfico de órganos".
Para Pérez, la masacre de Tamaulipas es el reflejo de que el estado mexicano no ha tomado cartas en el asunto para gestionar la migración desde un enfoque de derechos humanos.
"Nosotros ya lo habíamos denunciado, que hay células de la delincuencia organizada dedicadas al secuestro de migrantes", señaló.
Dijo que ya se han publicado mapas sobre la ruta que siguen los migrantes por Oaxaca, Veracruz, Tabasco, Estado de México, San Luis, Coahuila y Tamaulipas.
"Y esa", agregó, "es la ruta es la que está dominada por el Cartel del Golfo y por Los Zetas".