Las intensas olas de calor en el Valle de Coachella obligan a que cada temporada los campesinos trabajen de noche. Aurelia Ventura/La Opinión
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Tras pasar 36 años de su vida en los campos de California, Isabel Rojas conoce bien los rigores de trabajar largas horas a la intemperie.

Ella es una de los 400 mil campesinos del estado que sigue de cerca la evolución de la SB1121, la propuesta introducida por el senador demócrata Dean Florez, que ha logrado ya el apoyo de ambas cámaras estatales.

La medida reformaría el Código Laboral estableciendo la compensación de tiempo extra de los campesinos —que se paga a razón de hora y media de salario por hora trabajada—, una vez superen la jornada de ocho horas diarias (ó 40 semanales), en lugar de 10 horas diarias (ó 60 semanales) como hasta ahora.

"Ya es hora de que nos equiparen al resto de los trabajadores", dice Rojas, quien emigró de México a los 12 años, y desde esa edad ha trabajado en el campo en tareas como la pisca de uvas, y cultivando rosas, entre otras.

Rojas señala que en todo ese tiempo ha visto muchas mejoras, como los tiempos de descanso, el beneficio del seguro de desempleo y, más recientemente, las regulaciones que permiten a los trabajadores, breves descansos a la sombra para evitar la insolación.

"Todo ha sido a base de luchar por derechos básicos, y esta es otra batalla que merecemos ganar", dice Rojas.

La palabra la tiene ahora el gobernador Arnold Schwarzenegger, de quien se espera tome una decisión dentro de las dos próximas semanas sobre si vetar la ley o aprobarla, ratificando la voluntad de los legisladores.

Paul Wenger, presidente de California Farm Bureau Federation (CFBF), que representa a los patronos agrícolas del estado, señala que éstos se oponen a la medida, entre otras cosas porque acabaría perjudicando a los trabajadores.