WASHINGTON, D.C.— Más retórica, que acciones concretas, parece ser el posible efecto político de la ley SB1070 en el Congreso estadounidense. Al menos así lo indican las reacciones en el Capitolio, a pesar de la gran atención medial acaparada por la iniciativa.
Grupos pro inmigrantes y diversos legisladores, no han desperdiciado la oportunidad para hablar sobre la importancia de la reforma migratoria, a raíz de la decisión de la jueza Susan Bolton. El debate de la reforma quedó básicamente congelado, luego de que el único republicano involucrado en las negociaciones, Lindsey Graham (R-SC), se retirara.
En declaraciones a la prensa estadounidense el senador, pareció abrir un espacio, tras el fallo de Arizona, hablando de "la necesidad de reanudar las conversaciones", debido a que el problema de fondo "no está resuelto".
Sin embargo, consultado por La Opinión, respecto a qué quiso decir, la respuesta no salió de lo usual. "Tenemos una pausa ahora y hay que aprovecharla. Si tomamos el plan de 10 puntos de (John) McCain y (Jon) Kyl nos será más fácil seguir al próximo paso. Sabemos que esto se trata de algo más que la seguridad fronteriza, pero hay que comenzar con eso", dijo.
"El gran problema para mí y otros, es cómo pruebas a las personas que no tendrás después, 20 millones de ilegales más. Podemos llegar a un compromiso que cuando tengamos el plan en ejecución, nos movamos a la otra parte relacionada con inmigración", explicó.
Una propuesta que el legislador acompañó incluso con otra idea: la posible introducción de una enmienda a la Constitución que limite la ciudadanía para hijos de inmigrantes. Una proposición popular para la base conservadora, pero prácticamente imposible de mover en el Congreso.
Ahora, cuando se habla de medidas más pequeñas, como Dream Act y AgJobs, que podrían haber recibido un nuevo impulso tras las críticas a la Ley de Arizona, el panorama no es alentador.
Consultada por los efectos de SB1070, la presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi (D-CA), insistió en la "necesidad de una reforma migratoria integral".
Una muestra de que las posibilidades de empujar estas otras opciones, no es realista.
Por otro lado, la eventualidad de ver más iniciativas para asegurar la frontera en el Congreso, tampoco parece ser una vía concreta ahora en el Capitolio. Esta semana la Cámara de Representantes votó por un proyecto de ley de emergencia que otorgaría 701 millones de dólares para aumentar la seguridad fronteriza. Los fondos eran parte de la versión del proyecto de ley de gastos suplementarios de la Cámara Baja para las guerra de Irak y Afganistán, que fueron derribados por el Senado.
Ahora con el voto de la Cámara, la iniciativa espera su lugar en el pleno del Senado, sin embargo, no hay claridad respecto a que tenga el apoyo suficiente para ser aprobado.
De hecho, incluso el senador McCain (R-AZ), uno de los más arduos defensores de la necesidad de reforzar la frontera, parece estar a favor de su implementación, sólo si los fondos provienen del paquete de estímulo económico, una medida imposible de conseguir en el lado demócrata.
"Creo que no hay tiempo entre ahora y noviembre para introducir más medidas de seguridad y ya es suficiente con lo que tenemos por delante", dijo el tercer republicano en el Senado, John Cornyn (R-TX), refiriéndose al proyecto de emergencia que volvió a la Cámara Alta.
A pesar de que todos en el Congreso están preparados para comentar su posición en cuanto a SB1070, ni el impacto de las encuestas, ni la atención medial del caso, parece haber calado suficientemente hondo, en un año de elecciones, donde todos tienen algo que perder y que ganar en este juego.