Rezar ha sido parte de la lucha en Phoenix. Aurelia Ventura/La Opinión
1/1

Muy temprano se levantaron, tomaron su maleta, agua, comida para llevar, y a las 8:00 a.m. estaban en el lugar de la cita. ¿El destino? La ciudad de Phoenix, Arizona, en donde participarán en las actividades de protesta contra la ley SB 1070.

El grupo de cerca de 15 activistas de la Coalición ANSWER de Los Ángeles salió ayer por la mañana en una caravana de cinco autos a los que se sumaron otros en Riverside, Palm Springs y Blythe, para reunirse con los centenares de personas que viajaron desde California y otros estados del país.

Ayer al mediodía se dio a conocer la decisión de la jueza Susan Bolton de bloquear algunas secciones de la ley apenas un día antes de la fecha prevista para su aplicación. Aunque la decisión generó júbilo entre los opositores a la medida, todos mantuvieron sus planes de ir a Arizona.

"Esta es una victoria parcial, temporal; es un respiro en un momento en el que la gente se siente asfixiada, pero no podemos dejar de luchar hasta que la ley en su totalidad se borre del libro", dijo Jorge Mario Cabrera, portavoz de la Coalición pro Derechos Humanos del Inmigrante en Los Ángeles (CHIRLA).

Por esta razón, activistas de esta organización se sumaron a los cerca de 550 trabajadores que pertenecen a la central sindical AFL-CIO y que tenían programado salir de Los Ángeles esta madrugada para llegar a Phoenix al mediodía de hoy.

"Vamos a Arizona para darle valor a los latinos para que participen en las próximas elecciones", explicó María Elena Durazo, secretaria-tesorera de AFL-CIO.

En este viaje va gente que hace todo tipo de actividades y cuya voz a veces no se escucha: carteros, maestros, recamareras, que creen que no es justo lo que está ocurriendo".