Dos legisladores de Arizona, una demócrata que se opone a la ley SB 1070, y un republicano que copatrocinó la ley, hallaron puntos de coincidencia ayer en un foro que intentó mediar entre opiniones hasta ahora irreconciliables.
Se encontraron algunos puntos, pero no demasiados.
El legislador John Kavanagh, republicano de Scottsdale, uno de los impulsadores de la controvertida ley que entra en vigencia la semana que viene en Arizona, no cambió su punto de vista, pero reveló que apoya el DREAM Act y no piensa que los hijos de indocumentados que también lo son deban ser castigados.
"No tengo problema con el Dream Act, no pienso que los hijos de ilegales que vinieron de niños son culpables o hayan cometido un delito", dijo Kavanagh.
La demócrata Kyrsten Sinema, demócrata representante de un distrito de Phoenix que es mitad anglo y mitad latino, dijo que se opone al boicot contra Arizona "porque realmente daña a la comunidad latina y al interés público". Además reconoció que lo que preocupa a la mayoría de los ciudadanos de ese estado es "la falta de acción del Congreso por tantos años".
"Yo no creo que haya que vilipendiar como racistas a quienes apoyan a la SB1070, sobre todo porque 70% de los ciudadanos de Arizona la apoya. La gente lo que quiere es soluciones, y a menudo apoyan la solución que se presenta, sea la que sea", indicó Sinema.
Durante dos horas, los dos legisladores debatieron sobre el tema de la inmigración indocumentada en un evento patrocinado por el Instituto Americano de Mediación. La idea del evento era "buscar puntos de coincidencia para encontrar soluciones", señaló Lee Jay Berman, quien moderó la discusión.
No obstante, ambos reconocieron que el ambiente político en Arizona es tenso y que no están de acuerdo en la forma de solucionar el problema.
"Ambos estamos de acuerdo en que no queremos amnistía, pero probablemente el concepto que tenemos de amnistía es muy diferente", dijo Sinema. "Pienso que amnistía sería legalizar a todo el mundo sin hacerle pagar un precio por haber vivido ilegalmente en el país. Mis colegas republicanos piensan que amnistía es cualquier legalización".
Durante una discusión muy civilizada, los dos legisladores estuvieron "de acuerdo en el desacuerdo", mientras el moderador los persuadía a explicar sus opiniones y a encontrar puntos en común.
Esto difiere, aceptó Sinema en una entrevista previa al foro, con el ambiente político que se vive en Arizona. "Estamos en profundo desacuerdo sobre este tema, no es fácil navegar este ambiente políticamente, pero yo trato de trabajar con todos y tengo muchos amigos republicanos", dijo la legisladora, quien se refirió a "mi amigo Russell Pierce" (el patrocinador de la SB 1070).
Ambos coincidieron en que el asunto de la inmigración ha sido una crisis en Arizona, particularmente después que se instituyó la Operación Guardián a mediados de los 90 y mucho del tráfico de inmigración ilegal se trasladó a ese estado.
"Sabemos que estamos en una crisis", dijo Sinema.
No obstante, la demócrata enmarcó tal crisis en el contexto de la frontera y de la operación de carteles de tráfico de humanos, mientras que para Kavanagh es un problema más amplio en el cual los indocumentados en general son nocivos para el estado.
"No sólo el aspecto de haber roto la ley sino el costo que tienen, en particular, los hijos legales de los indocumentados. Si sus padres no estuvieran aquí, no estaríamos gastando el dinero que gastamos en educarlos, en salud y asistencia social", dijo el republicano.
La civilidad en la discusión no distrajo al público de un hecho claro: un legislador preconiza y apoya la ley SB 1070 y soluciones como las "deportaciones por desgaste" (attrition) y otra considera que debe de haber una reforma integral y, a la larga, un sistema de inmigración regulado por el mercado y por soluciones "lógicas".