WASHINGTON, D.C.— Aunque todavía existen muchas variables en juego, una de las estrategias para mover la reforma migratoria discutida con fuerza entre congresistas y el presidente Barack Obama es concretar la legislación en el período de sesiones situado tras las elecciones de noviembre, conocido como Lame Duck.

Así lo confirmó ayer a La Opinión el senador Robert Menéndez (D-NJ), quien especificó que él había puesto el tema sobre la mesa en la reunión sostenida entre el Caucus Hispano y el mandatario, el martes pasado, ante lo que Obama comentó que "le interesaba esa opción", según dijo.

"Obviamente hay trabajo que hacer para llegar a un Lame Duck, para que podamos tener éxito. Creo que lo va a estudiar", aseguró el senador.

Al respecto, el congresista Raúl Grijalva (D-AZ), quien también participó del encuentro, comentó que "la opinión del Presidente es comenzar el proceso ahora y si es necesario llegamos hasta después de las elecciones"

Sin embargo, el apoyo a una opción como ésta es relativo al interior del Capitolio, donde las opiniones varían de un extremo a otro. En tanto, entre los analistas el escepticismo también parece primar.

"Cualquier cosa puede pasar, pero pienso que es poco probable. Requeriría votos republicanos. ¿Por qué apoyarían el proyecto cuando es probable que tengan más escaños en el Congreso siguiente, con una mayor oportunidad de influenciar la propuesta?", dijo Doris Meissner, ex comisionada del Servicio de Inmigración y Naturalización y actual experta del Migration Policy Institute.

Grijalva resaltó también que el Caucus Hispano insistió en que "si se espera que los republicanos sean parte de esto, eso no va a ocurrir. Si es necesario, los demócratas solos deberían presentar un proyecto de ley. Mi impresión es que el gobierno apoyará y empujará una propuesta así", agregó.