En Arizona, sólo el 54% de los ciudadanos latinos adultos está registrado para votar y hay 160,000 residentes legales –la mayoría latinos- que son elegibles para la ciudadanía y no han dado ese paso.
¿Se despertarán ahora?
Esa es la pregunta que se hacen los activistas y observadores políticos al ver una vez más como medidas duras contra los inmigrantes tienen éxito en un estado que en la última década ha aprobado varias iniciativas y leyes de este estilo, como una que prohibió la educación bilingüe y convirtió al inglés en el idioma oficial y otra que prohibió la tarifa de residentes a estudiantes de colegio.
También es el estado donde está el Sheriff más antiinmigrante del país: sheriff Joe Arpaio, quien ha hecho un arte del obtener cobertura periodística para sus maniobras contra los indocumentados, como vestirlos de rosado y pasearlos atados en cadena y usar sus agentes para perseguir a los inmigrantes, en vez de atrapar a criminales más peligrosos.
Con la ley más reciente, la SB1070, sobre el tapete y frente a la opinión pública nacional, surge la nueva interrogante: ¿será este el momento en que los latinos de Arizona tomen el toro por los cuernos y busquen tener una voz más resaltante en su estado? "Los latinos no están votando aún en los números que podrían en Arizona", apuntó Rosalyn Gold, de la Asociación Nacional de Funcionarios Electos Latinos NALEO. "El crecimiento de la población latina es constante, pero no se traducirá en poder político hasta que los latinos en Arizona –y en otros estados- abracen esa oportunidad".
Muchos politólogos recuerdan el caso de California, donde varias proposiciones en los años 90 (la 187 principalmente, y luego otra sobre acción afirmativa y educación bilingüe), impulsó no sólo la búsqueda de la ciudadanía por parte de muchos inmigrantes, sino que aumentó su proporción de voto y los radicalizó contra el partido republicano, que en ese momento era visto como el promotor de la mayoría de las medidas.
En California, el voto latino en 1994, el año en que se aprobó la 187, era el 8% de la población y en 1998 había pasado a ser el 14%, para seguir aumentando en forma constante en los años por venir. También estableció una reacción contra el partido republicano de la que esa tolda política aún no se recupera.
"La verdad, en Arizona hemos esperado una reacción antes, cuando se han aprobado otras medidas, como la Proposición 200 en 2004. Pero los latinos siguieron votando por gente como el senador John McCain en un 40%. Quizá fue porque en ese entonces McCain se oponía a esas medidas, pero ahora la situación es otra", señala Adrián Pantoja, politólogo de Pitzer College.
El estado de Arizona, señala Pantoja, tiene una situación diferente a la de California. "En California la población latina era mayor, había más grupos cívicos y un partido demócrata fuerte, así como una población más moderada políticamente. Arizona es un estado básicamente conservador, con pocas organizaciones e instituciones latinas de fuerza".
Clara Rodríguez, socióloga de Fordham University en Nueva York, indica que quizá ahora sea diferente que otras veces, por lo radical de la ley en cuestión. "Quizá cuando los latinos de tercera o cuarta generación, o los italianos, o los filipinos u otros grupos sientan que pueden ser detenidos y cuestionados y que deben cargar sus documentos encima, entonces veremos otro tipo de reacción", dijo Rodríguez.
Para Matt Barreto, profesor de la Universidad de Washington y director de la encuestadora Latino Decisions, "la situación en Arizona es mucho peor que lo que era para los latinos en los noventas, y la movilización que se generó aquí fue tremenda. Quizá veamos algo parecido".
El problema, señala Barreto, es que no es seguro que los latinos de Arizona tengan para donde correr. "Hubo varios demócratas que apoyaron la medida de Arizona", dijo Barreto. "Aunque el candidato demócrata a gobernador dijo que la hubiera vetado, aún no está claro que el partido demócrata es la alternativa en este caso".
Clarissa Martínez, del Concilio Nacional de la Raza (NCLR), dijo que ha estado en contacto con los grupos afiliados a su organización que se encuentran en Arizona.
"Sabemos que hay que incrementar la participación política electoral de la comunidad latina en Arizona. No hay muchos grupos activistas, pero si organizaciones que proveen servicios y tienen mucho arraigo en la comunidad. Esperamos que estas ayuden a conectar a la población al proceso electoral", dijo Martínez.
Por el momento, las encuestas muestran un amplio apoyo en Arizona hacia medidas como la ya aprobada (de más del 64% de la población). Una encuesta Gallup divulgada ayer encuentra que en el país más del 50% de los votantes también favorece la medida de Arizona.