WASHINGTON, D.C.— Las manos del salvadoreño Ismar Reyes-Cruz, de 47 años, están curtidas por el trabajo y por las marcas que sólo deja una gran pasión: la cocina.
Desde que llegó de El Salvador, hace 29 años, este hombre no ha descansado. Empezó lavando platos y hoy es dueño de un reconocido restaurante en el área aledaña a Washington, "El Nopalito Grill".
Sus innovadoras recetas han llegado al paladar de clientes regulares, congresistas, cabilderos y presidentes.
Ismar Reyes llegó a Washington el 20 de enero de 1981, cuando sólo tenía 17 años, después de haber vivido en el área de El Carmen, La Unión, en El Salvador; dividiendo su rutina entre la escuela y las actividades del campo. Pero la guerra civil fue el momento en que su padre tomó una decisión que le cambió la vida a toda su familia.
Arribaron a Estados Unidos sin documentos. Ismar no hablaba inglés; de hecho, lo único que pronunció durante cerca de un mes fueron las palabras "big mac". "Era lo único que sabía decir, ya estaba harto, no quería comer más eso, pero no sabía pedir otra cosa", cuenta.
Su primer trabajo lo obtuvo en un restaurante cubano, donde lavaba platos. "Siempre miraba al chef, trataba de entender lo que hacía y un día me dice: ‘¿Quieres aprender? Bueno, entonces te espero acá a las 6 de la mañana’. Así comencé", cuenta.
Después de eso no paró, y hoy en su trayectoria se encuentra la experiencia de haber trabajado con reconocidos chefs, como Louis Paladin, de Jean Louis, a quien considera su mentor; Mark Miller, de los restaurantes Red Sage y Coyote Cafe; Janic Can, de Le Pavillon, y Doug McNeil, del Hotel Four Seasons.
En el camino, Reyes obtuvo sus documentos migratorios, curiosamente no con la ley de inmigración de 1986, sino un año antes, cuando el restaurante para el que trabajaba tramitó su visa laboral, tras lo que obtuvo su residencia y más tarde su ciudadanía.
"¿Por qué comida mexicana y no salvadoreña?", es la pregunta que surge naturalmente al entrar a su restaurante. "Para hacer la cocina que uno quiere o aprende, no tienes que ser de ese país, sino saber usar los ingredientes", responde.
Eso es lo que precisamente lo ha llevado varias veces a cruzar la frontera, en busca de nuevos sabores, para observar de primera mano la cocina propia del país y luego poner su toque e ideas; lo que ha resultado en un menú variado y original.
Sentado frente a sus platos, recién preparados, Reyes no come casi nada. Al contrario, el placer del chef, como dice él, es que la gente disfrute su comida. "Cuando el plato llega vacío, eso es lo que realmente me hace feliz".
Una filosofía que se nota desde el momento en que sus invitados ponen un pie en "El Nopalito Grill", donde la mayoría de sus empleados son miembros de su familia.
Reyes no acepta un no como respuesta cuando se trata de probar sus innovadores tamales de pato, la corvina chilena o el mariscal con salsa yucateca.
Pero más aún: cuando los prepara, se mantiene fiel y concentrado en su trabajo. No importa quién esté en su cocina. Sin embargo, hay un ingrediente que no está en su lista de "especiales" y que quizás él mismo ya no ve: su sonrisa, y más aún, la alegría con que arma sus platos.
"Es muy sencillo", dice. "Se toman los camarones, ostiones, mejillones y almejas, luego la pimienta, la sal y el old bay, hay que mantenerlo simple, pero siempre con un toque nuevo. Luego le agregamos la salsa", cuenta mientras elabora afanosamente un mariscal.
Otra parte de la experiencia de Reyes se desarrolló trabajando en catering, donde estuvo con compañías como Ridgewell’s Catering, Federal City, hasta convertirse en el Chef ejecutivo de Washington Parties.
Este rubro le dio una herramienta esencial para sobrevivir en Washington, quizás la más importante: los contactos. Es así cómo Reyes participó en el catering de los cumpleaños de la hija del ex presidente Bill Clinton, y también como frecuentemente va al Capitolio y lleva el almuerzo a reuniones del Caucus Hispano o las celebraciones del 5 de mayo, de la presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi.
Ahora, con "El Nopalito Grill Catering", congresistas como Xavier Becerra (D-CA), Ed Pastor (D-AZ), Joe Baca (D-CA), Raúl Grijalva (D-AZ) e incluso el líder de la mayoría del Senado, Harry Reid (D-NV), se acumulan en su agenda.
Después de años de trabajo, los gustos ya los conoce. "A Becerra siempre hay que tenerle tamales, no pueden faltar. A Pastor, en cambio, le gustan mucho las carnitas. En la celebración de Pelosi no pueden faltar los frijoles negros", cuenta.
"Para mí es un privilegio hacer mi trabajo. Recuerdo cómo llegué aquí; nunca pensé que iba a estar cocinando para gente tan importante. Eso es algo que me motiva aún más. Me siento orgulloso", enfatiza.
Reyes tiene un día largo por delante. Son las 3:00 p.m. y se prepara para trabajar hasta cerca de la media noche. "A la hora de comida es cuando más clientela tengo, pero ya estoy listo", dice, esperando el momento en que sus clientes dejen los platos vacíos.
Para más información visite http://www.nopalitogrill.com