El pentecostalismo la religión que muestra el mayor crecimiento entre los centroamericanos en Los Ángeles. Deborah Stokol/Especial para La Opinión
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Al principio, sólo la voz de una mujer dominaba la enorme salaparecida al interior de una sinagoga. "Torrelaish obababababay torreleysh bobobobobobui…", lloraba ante el micrófono, con voz desgarradora.

Las sillas con respaldo de madera y terciopelo azul gastado formaban una medialuna alrededor del altar. Nadie estaba sentado. Ni siquiera los ancianos. Lo congregación escucha de pie. La mujer sigue.

Las otras mujeres tienen cubiertos su cabellos con mantillas de encaje. Los hombres no llevan sombrero. Todos son hispanos. Todos y cada uno levantan su mano derecha en un gesto reminiscente del adoptado por los testigos al tomar juramento en un juzgado.

Algunos levantan los dos brazos hacia lo alto, inclinándose levemente en un gesto de súplica. Mientras, las lágrimas corren por sus mejillas y transmiten amor y admiración que sienten por Dios.

"¡Cúan hermoso eres, Jesús!" grita un hombre de edad mediana. "¡Perdona mis pecados!", exclama una mujer más atrás.

Momentos después, un sonido monótono y agudo llenó la sala mientras que los miembros de la Iglesia Elim Central ululaban tal como lo hacen las mujeres árabes en ocasiones festivas. Hablaban en lenguas.

El movimiento protestante pentecostal que enfatiza el bautismo por el Espíritu Santo también estimula recibir a Dios a través del acto de "hablar en lenguas". El pentecostalismo, la religión de mayor crecimiento en el mundo, se ha vuelto cada vez más popular entre los centroamericanos, tanto aquí en Los Ángeles como en sus países de origen. En el sur de California hay más de un millón de ellos, y constituyen la población más grande de guatemaltecos, salvadorenos y hondureños fuera de sus países.

Cuando se les pregunta qué es lo que les atrajo al movimiento, la mayoría dice que no hubo anzuelo, ni insistencia, y que el Espíritu simplemente los llenó y es así como se sintieron renacer.