Última de tres partes
Al principio, sólo la voz de una mujer dominaba la enorme salaparecida al interior de una sinagoga. "Torrelaish obababababay torreleysh bobobobobobui…", lloraba ante el micrófono, con voz desgarradora.
Las sillas con respaldo de madera y terciopelo azul gastado formaban una medialuna alrededor del altar. Nadie estaba sentado. Ni siquiera los ancianos. Lo congregación escucha de pie. La mujer sigue.
Las otras mujeres tienen cubiertos su cabellos con mantillas de encaje. Los hombres no llevan sombrero. Todos son hispanos. Todos y cada uno levantan su mano derecha en un gesto reminiscente del adoptado por los testigos al tomar juramento en un juzgado.
Algunos levantan los dos brazos hacia lo alto, inclinándose levemente en un gesto de súplica. Mientras, las lágrimas corren por sus mejillas y transmiten amor y admiración que sienten por Dios.
"¡Cúan hermoso eres, Jesús!" grita un hombre de edad mediana. "¡Perdona mis pecados!", exclama una mujer más atrás.
Momentos después, un sonido monótono y agudo llenó la sala mientras que los miembros de la Iglesia Elim Central ululaban tal como lo hacen las mujeres árabes en ocasiones festivas. Hablaban en lenguas.
El movimiento protestante pentecostal que enfatiza el bautismo por el Espíritu Santo también estimula recibir a Dios a través del acto de "hablar en lenguas". El pentecostalismo, la religión de mayor crecimiento en el mundo, se ha vuelto cada vez más popular entre los centroamericanos, tanto aquí en Los Ángeles como en sus países de origen. En el sur de California hay más de un millón de ellos, y constituyen la población más grande de guatemaltecos, salvadorenos y hondureños fuera de sus países.
Cuando se les pregunta qué es lo que les atrajo al movimiento, la mayoría dice que no hubo anzuelo, ni insistencia, y que el Espíritu simplemente los llenó y es así como se sintieron renacer.
Consultas con pentecostales centroamericanos y académicos involucrados en el proyecto que explora la presencia de pentecostales en Los Ángeles, producen varias explicaciones a este proceso de conversión rápido, extenso y ferviente.
Un factor es que los centroamericanos, que han sufrido una existencia marginal a través de dictaduras, guerras civiles y algunos agregarían, el rigor de la Iglesia Católica en sus países, se han volcado al pentecostalismo porque este movimiento les da el poder, dicen, de comunicarse directamente con Dios.
Algunos insisten en que pueden controlar el "hablar en lenguas." Otros dicen que es el Espíritu es el que los hace hablar. Que se acuerdan de la experiencia, o que se basan en observaciones que han hecho los que los han visto haciéndolo.
El término de hablar en lenguas, o "glossolalía", se refiere a una conversación con Dios o a Dios comunicándose con otros, usando un vehículo humano.
"A veces hay un llamado", explicó Alex Avilar, salvadoreño-americano de 33 años, después de los servicios dominicales de le megaiglesia de Downey, Llamada Final.
"Sí, es como hablar en otro idioma sin tener la más mínima idea de lo que uno está diciendo, pero es también una comunicación que el Espíritu tiene con el Señor y es una experiencia maravillosa", dijo.
Donald Miller, profesor de religión de USC y coautor de "Global Pentecostalism: The New Face of Christian Social Engagement", explicó el hablar en lenguas como diferentes maneras con que la gente seglar puede involucrarse en el movimiento pentecostal: sea a través de liderazgo en grupos de plegaria o "hablando en lenguas". Se diferencian dentro del grupo y ocupan en él posiciones de reconocimiento gracias a la práctica de hablar en lenguas. Esto atrajo a aquellos que venían de estratos pobres o que estaban recién llegados a EEUU. Ese fue su modo, dice el experto, de encontrar un conducto hacia Dios.
"Pueden sentir que tienen igualdad ante Dios al mismo nivel que el pastor que los guía. Y así, no tienen el mismo tipo de diferencia de clase que experimentarían en una estructura más jerárquica como la de la Iglesia Apostólica Romana".
Tod Tamberg, portavoz de la Arquidiócesis de Los Ángeles rechaza firmemente la caracterización que los pentecostales hacen de la Iglesia Católica y que los centroamericanos de Los Ángeles estén abandonando el catolicismo.
"Tan sólo en el último año, la arquidiócesis ha bautizado a 104,000 personas", dijo. "Hay 25 arquidiócesis en este país que ni siquiera tienen ese número en su congregación".
El aposento de paredes adornadas y llenas de velas, repleto de gente en el servicio matinal del domingo en la Iglesia La Placita del centro de Los Ángeles reafirmaría su aserción de que la presencia hispana de la arquidiócesis de la ciudad es muy fuerte.
Tamberg explicó que los líderes de la iglesia católica de Los Ángeles han tenido poco contacto con los de la iglesia pentecostal, ya que este último grupo usa una retórica violentamente anticatólica.
"Ellos dicen cosas como ‘que nosotros adoramos a María y rezamos a ídolos falsos, que nuestros curas no son nada más que farsantes y que nuestra fe no está basada en la Biblia, o en Jesús’", dijo Tamberg.
Pero Alex Avilar contrarrestó con un "nunca he escuchado a un predicador hablar de los católicos de una manera acusadora".
"Aquel [el de Tamberg] no es un mensaje de amor", indicó. "Nosotros predicamos mensajes de amor. Todos necesitamos a Dios. La Iglesia no es un lugar para santos; son los pecadores los que más necesitan a Dios".
Reina Dueñas, de 32 años, una conversa salvadoreña que creció católica y a los 13 años "encontró" el pentecostalismo, elaboró más acerca de cómo el "hablar en lenguas" le facilita la relación directa con Dios.
"Es una intimidad que tienes con el Espíritu Santo y que la puedes lograr en cualquier momento y en cualquier lugar", dijo. "Dios te acompaña en todo momento y cuando Él habla en lenguas ocurre también una transformación en tu corazón y tu alma, que es absolutamente inexplicable".
Jorge Fuentes, pastor de Elim Central, se volvió pentecostal en su país natal, Guatemala, hace 24 años porque a él, siendo un ingeniero textil, le llamó la atención que un médico pediatra guiara los servicios originales en la inglesia.
"Era un profesional, alguien técnicamente seglar, un hombre de ciencia. ¡Y estaba predicando!" dijo.
"El ver a un seglar allí parado, causó un profundo impacto en mí, porque yo también era profesional, y eso significaba que también yo podría estar allí", así continuó refiriéndose a su viejo maestro y fuente de inspiración, el Dr. Otoniel Ríos.
"Nunca ví algo así en la Iglesia Católica", concluyó.
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