Obama tocó el tema en una reunión esta semana en la Casa Blanca. AP
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WASHINGTON, D.C.— Mientras desde el Congreso no han surgido avances concretos sobre reforma migratoria, la percepción respecto al nivel de presión que está ejerciendo la Casa Blanca parece estar cambiando.

Después de numerosas críticas en relación a la falta de empuje para una reforma migratoria, sobre todo tras el discurso del presidente Barack Obama sobre el Estado de la Unión, grupos activistas parecen tener nuevas esperanzas en relación a lo que Obama pueda hacer para impulsar el proyecto de ley en el Capitolio.

De hecho, el lunes pasado, Obama tuvo una sesión informativa con el Consejo de Política Doméstica, donde analizó cómo moverse en el área de reforma migratoria.

Este organismo es parte del engranaje interno de la Casa Blanca y tiene reuniones regulares con Obama. Su labor principal es "coordinar el proceso y supervisar la ejecución de la política doméstica, ofrecer consejo al Presidente y representar las prioridades del mandatario al Congreso".

Aunque la Casa Blanca declinó realizar comentarios respecto a la sesión informativa, fuentes vinculadas a inmigración dijeron a La Opinión, que Obama habría dicho que "él realmente quiere mover la legislación" y luego preguntó por la forma más efectiva para hacerlo en el contexto político actual.

La Administración no confirmó este comentario y se limitó a señalar que "el compromiso del Presidente para arreglar nuestro sistema roto de inmigración sigue siendo inquebrantable, y mantiene la esperanza de un liderazgo bipartidista sobre la legislación".

"El mandatario cree que debemos resolver la situación de los 12 millones de personas que están aquí ilegalmente, que deben registrarse, pagar una multa por violar la ley y cumplir con otras obligaciones de los inmigrantes legales, tales como pago de impuestos, o de lo contrario, abandonar el país", dijo Luis Miranda, vocero de la Administración.