Los Apolinar: una vida trunca
NUEVA YORK — Martín Apolinar, 55, y Cecilia Balbuena, 49, son originarios de Puebla y llevan 39 años casados. Apolinar se vino desde México a Nueva York hace 18 años, y cinco años más tarde trajo a Cecilia, sus tres hijas mujeres y a su hijo varón.
Hoy, 12 años más tarde, todos siguen indocumentados, viviendo una vida que les parece trunca, con pocas oportunidades y llena de miedos. Los tres mayores ya tienen su familia y tres hijos cada uno, la menor está en la escuela y quiere ser abogada criminalística.
“Vamos a la marcha para que no se haga tonto el Presidente (Barack Obama). Que no hable palabras, que cuando él dijo mucha gente lo apoyo. No queremos que nos engañen, ya somos grandes para que lo estén engañando a uno”, dijo Martín que hace dos años está sin trabajo y ahora hace unos pesos vendiendo ropa en un puesto en la calle, en Bushwick.
De los cuatro hijos, tres van a la marcha: Angélica de 32 años, Viridiana de 16 y José Antonio de 35. Maribel, de 33, está a punto de dar a luz y no está en condiciones de viajar.
El mayor de los hijos de Angélica nació en México y llegó cuando tenía cinco años. Ahora cursa 9º grado y no tiene papeles. A ella le preocupa que no pueda estudiar y tener las mismas oportunidades que sus hermanos. Angélica trabaja vendiendo frutas en un puesto ambulante.
“Mi estudio se queda truncado hasta el 12º grado. Eso está mal, ¿por qué nos discriminan?”, agrega Viridiana, que vive en este país desde los 3 años de edad y es la única que habla inglés perfecto de la familia.






