Ryan Edward Alcántara siempre contó con el apoyo de sus padres para completar su educación superior. Pero el sueño de su mamá es que se convirtiera en un doctor en medicina.
"La lógica de entonces era que los chicos que triunfaban eran médicos o abogados", dice Alcántara hijo de puertorriqueña y peruano.
Sin embargo él optó por completar un doctorado en USC que ahora le permite ostentar su puesto como en vicepresidente asistente de asuntos estudiantiles en CSU-Fullerton.
Alcántara acaba además de ganar el tercer premio sobre tesis doctorales que ofrece la organización no lucrativa Educational Testing Service (ETS) junto con la Asociación Americana de Hispanos en Educación Superior (AAHHE)
"Yo también soy un 'doctor real' aunque no trabaje en un hospital" dice Alcántara, quien desarrolló su tesis sobre el uso de la tecnología en la implementación de políticas. Señala que hacen falta más hispanos inspirando a otros a completar su educación de postgrado, y romper algunos estereotipos sobre la misma.
Los doctorados, que principalmente facilitan la incorporación de sus titulares a las plantillas universitarias, siguen escaseando entre las minorías, a su vez poco representadas en los cuerpos directivos y académicos de las universidades del país.
En toda la nación sólo hay un 8.8% de hispanos y afroamericanos con puesto permanente en las instituciones de enseñanza superior
En CSU, el mayor sistema no sólo de California, sino del país, un 14% de la plantilla es hispana, pero sólo un 8.2% ocupa posiciones docentes a tiempo completo (frente a más de un 23% de estudiantes hispanos). En UC los nombramientos de chicanos/latinos para estos puestos entre 1984 y 2006 representan sólo un 5% del total, frente a un 76% de blancos.






